Cargan armas blancas, reales o de utilería; se visten a la usanza del medioevo y sueñan con fantasías épicas. Ellos son los hijos ticos de Tolkien.

Por: Dario Chinchilla U. 25 mayo, 2014

Para Carlos González, llevar a su novia a que conociera su casa era una prueba de fuego. Durante años, él se había esmerado en darle un espíritu medieval a su hogar, y tenía miedo de que Evelyn saliera espantada ante una vivienda que se le podía antojar “draculesca”.

El día en que ella finalmente llegó, solo comentó un detalle para la perfección: a la casa le hacía falta un barril. El nerviosismo del novio descansó y el amor creció. Hoy, Evelyn, Carlos y sus dos hijos personifican fantasías medievales. Ellos le dan rienda suelta a una pasión que, en la mayoría de los aficionados, solo llega a comprar la colección de lujo de los DVD de El Señor de los Anillos .

De vez en cuando, Pablo Cruz disfruta la experiencia de ocupar la piel de un mago Maia, de ‘El Señor de los Anillos’. Él es uno de los costarricenses amantes de los personajes de Tolkien. | FOTO: MARIANDREA GARCÍA
De vez en cuando, Pablo Cruz disfruta la experiencia de ocupar la piel de un mago Maia, de ‘El Señor de los Anillos’. Él es uno de los costarricenses amantes de los personajes de Tolkien. | FOTO: MARIANDREA GARCÍA

La aparición en el 2001 de La Comunidad del Anillo, la primera película de la trilogía, invitó a los enanos, orcos, damas y caballeros a que se instalaran en estas tierras tropicales.

Desde tiempos de Cervantes, ya se burlaban del caballero don Quijote por sus delirios anacrónicos. En el siglo XXI, unos aficionados a los héroes del medioevo abrazan el pasado desde su cordura. Ellos creen que a este tiempo tan tecnologizado le viene bien un poco de fantasía.

Medievalismos

Lo primero que uno aprende cuando da dos pasos para entender la afición por la épica es que el medievalismo no es uno solo: tiene muchos colores; como todo.

Cuando uno ve a una banda de adultos chocando las espadas y vestidos como si fueran a reconquistar Jerusalén para la cristiandad, uno está tentado a decir que todo es lo mismo; pero no.

Entre ellos está el aficionado a la esgrima antigua, el que encarna a un personaje de un videojuego, el músico que toca música celta, el que se actualiza y encarna a un personaje de Game of Thrones , la teleserie de HBO. También está quien, lejos de los vestuarios antiguos, practica un deporte de inspiraciones medievales.

La confección de los vestuarios es parte de la emoción. Este, de Nazgul, lo viste Richard Salazar. | FOTO: MARIANDREA GARCÍA
La confección de los vestuarios es parte de la emoción. Este, de Nazgul, lo viste Richard Salazar. | FOTO: MARIANDREA GARCÍA

Sin embargo, si se permitiera una generalización grosera, esta podría ser que todos declaran que el entusiasmo nació por el autor J.R.R. Tolkien, autor de los libros en que se basaron las películas.

En Costa Rica, nos cuenta Carlos González, la fiebre se materializó en el 2004 con la Sociedad Tolkien de Costa Rica. Aquella primera comunidad se terminaría balcanizando en, digamos, varios reinos.

Ahora uno encuentra, además de la original, a la sociedad Tolkiendili de Esgrima y Épica Literaria (Steel Costa Rica), también al Círculo de Aster Borealis y a la Hermandad del Norte.

Stephanie Herrera es una ilustradora y diseñadora gráfica de 26 años, y pertenece a Steel. Ella dice que su incorporación como vocera del grupo obedece, en parte, a la falta de mujeres en el movimiento: su vocería ayuda a integrar a más damas medievales. Su grupo trabaja sin fines de lucro, y se presenta en ferias, crea escenografías para grupos musicales y participa en actividades benéficas.

Vieja pasión

La historia de Gustavo Villegas, de 40 años, cambió drásticamente hace ocho años, cuando el exceso de trabajo le regaló cinco derrames cerebrales y quedó tendido en una cama. El ortopedista le dio las opciones de emprender su recuperación física con la natación o con la esgrima. Así tomó Gustavo el florete, y luego de fascinarse con antiguos códices medievales, llegaría a la práctica aficionada de la esgrima de los viejos caballeros.

El ataviarse a la antigua es parte del encanto. Después de su encuentro con la muerte, Gustavo aprendió a pensar más en sus gustos que en el qué dirán.

Según Carlos González, los aficionados al medievalismo fabrican un 90% de sus implementos.

Eso lo sabe bien Richard Salazar, quien sufrió en los calores meridianos de La Sabana, cuando vistió su traje de Nazgul –personaje de El Señor de los Anillos – para nuestra entrevista. Él fabricó su casco, y armó sus guantes y botas con un cuidadoso trabajo con placas metálicas individuales.

Richard se presenta como escenógrafo y su traje es su joya. Él es más aficionado a la ciencia ficción que al medievalismo –a los Transformers , para ser más preciso–, y su caso es ejemplo de lo porosas que son las barreras en la cultura geek del país.

Los seguidores de la fantasía medieval afirman que esta afición no es tan lejana como podría parecer, pues la cultura americana también es hija de la tradición europea

Por ejemplo, en el caso de los hermanos Alejandro y Fernando Araya, su primer acercamiento al mundo geek vino de la ciencia ficción. Ellos son los promotores del Fantásia Fest, que agrupa a los aficionados a la literatura fantástica en las ramas de épica (medievalismo), ciencia ficción y terror. El encuentro arrancó en noviembre del año pasado, y quieren ir con más fuerza en octubre de este año, cuando esperan que más costarricenses de imaginación inquieta se unan a la comunidad.

A los ticos nos gusta pensar que somos personas retraídas, que huímos del “bañazo”. Entonces, ¿de dónde sacan la voluntad estos fanáticos para llevar su emoción a las cotas de malla, a los vestuarios de brujo?

Hace falta más que una espada de utilería para sentirse así de valiente. Esta gente tendrá fantasías en la cabeza, pero también coraje en el pecho.