La Ley del Talión ha llevado al grupo terrorista a sumir a la población nigeriana en el pánico con sus secuestros masivos de mujeres desde el 2013. Sus historias son desgarradoras

Por: Gloriana Corrales 10 mayo, 2015
Las concubinas de Boko Haram
Las concubinas de Boko Haram

Las figuras de militares aproximándose con cautela, entre los árboles del bosque en el norte de Nigeria, representaban el fin del horror para centenares de mujeres y niñas cautivas en los refugios del grupo terrorista Boko Haram. Sin embargo, lo que sucedería instantes después, al sitiar las barracas, no solo horrorizaría a los soldados, sino también al mundo entero.

Las mujeres que habían pasado meses –e incluso años– secuestradas por los insurgentes abrieron fuego contra sus propios salvadores.

Les atinaron a cinco soldados: uno de ellos murió y cuatro resultaron heridos durante la operación de rescate de este 30 de abril.

No es de sorprenderse que las nigerianas lograran empuñar con propiedad las armas de los militantes islamistas. Muchas de las mujeres raptadas –2.000 tan solo desde el 2014, según estadísticas de Amnistía Internacional– fueron entrenadas y forzadas a combatir en primera línea junto a los miembros de Boko Haram.

No obstante, a algunas de ellas las mueve un motivo adicional: el llamado Síndrome de Estocolmo, un apego afectivo por sus captores, quienes en un inicio las obligaron a darse en matrimonio.

De las cerca de 700 mujeres y niñas liberadas la semana pasada, 214 están embarazadas, según datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU). En algunas de ellas era evidente su estado; otras se enteraron tras los exámenes médicos.

El año pasado, esa organización se hizo cargo de 16.000 embarazos en el norte de Nigeria, zona en la que Boko Haram concentra sus ataques.

Este miércoles, 30 médicos, asistentes sociales y psicólogos tuvieron una primera sesión con las mujeres rescatadas para incitarlas a relatar lo acontecido. “La mayoría de ellas sufrieron distintas formas de violencia de género (...) en varias ocasiones que seguramente las afectaron física, pero también mentalmente”, dijo el psicólogo Christian Macaulay Sabum a la agencia de noticias AFP.

Luego de una travesía de tres días camino a su libertad, niñas y mujeres liberadas de Boko Haram esperan por atención médica en un campamento en Yola. | FOTO: AP
Luego de una travesía de tres días camino a su libertad, niñas y mujeres liberadas de Boko Haram esperan por atención médica en un campamento en Yola. | FOTO: AP

Ojo por ojo

El modus operandi de Boko Haram diferencia a esta agrupación de otros entes musulmanes. “Los raptos masivos se han vuelto esenciales para la campaña de Boko Haram. Las secuestradas son usadas como combatientes, como esposas, como monedas de cambio, cocineras, bombas suicidas y futuras soldados. Boko Haram, a diferencia del Estado Islámico, no se preocupa por atraer a nuevos reclutas; simplemente las toma”, detalla The Washington Post .

Aunque hasta ahora el secuestro más renombrado de la agrupación terrorista es el de las 234 colegialas de Chibok, en abril del 2014, no es el único, ni tampoco el más masivo (en marzo de este año, los yidahistas nigerianos se llevaron a medio millar de mujeres y niñas en Damasak, días después de que la ciudad fue liberada por tropas de Chad y Níger, según la agencia EFE).

Siete meses antes, por ejemplo, Boko Haram ingresó por la noche en las residencias de una universidad en la ciudad de Yobe. Todos los hombres fueron aniquilados, pero las estudiantes no. Ellas fueron raptadas.

La pesadilla comenzó en enero del 2012, cuando el líder Abubakar Shekau amenazó, mediante un video, con secuestrar a las esposas de los oficiales de gobierno como respuesta al encarcelamiento de las esposas de Boko Haram.

El cabecilla especuló sobre la posibilidad de que las familiares de los insurgentes fueran víctimas de abusos sexuales por parte de las fuerzas oficiales. “Ellos han continuado capturando a nuestras mujeres. De hecho, sabemos que están teniendo sexo con una de ellas. ¡Alá, Alá, mira por lo que estamos pasando!”, dijo Shekau.

Desde que Boko Haram comenzó sus operaciones, en el 2009, 1,5 millones de personas han sido desplazadas

“Puesto que ustedes tienen a nuestras mujeres, solo esperen y verán lo que les sucederá a sus propias mujeres, a sus propias esposas de acuerdo con la ley del Sharia”, sentenció entre risas.

Sin embargo, fue hasta febrero del año siguiente que los insurgentes cumplieron su palabra y raptaron a más de una docena de funcionarios y sus familias. En mayo, ingresaron a una estación policial y tomaron a 12 mujeres cristianas y a sus hijos, quienes estaban visitando a sus familiares.

Ellas fueron liberadas semanas después, como parte de un intercambio por las esposas musulmanas en las prisiones del gobierno. Fueron entrevistadas por la cadena televisiva Al Jazeera y confirmaron que los guerrilleros de Boko Haram les habían hecho saber que su detención era una respuesta a las políticas de aprisionamiento de sus esposas.

Hasta el momento, no existe una cifra oficial sobre la cantidad de personas secuestradas, y el ejército nigeriano ha reportado únicamente el rescate de mujeres. Lo único que se sabe sobre lo que ocurre después de los raptos es lo poco que han contado las rehenes liberadas.

Uno de los testimonios más impactantes es el de Asabe Aliyu, de 23 años de edad y madre de tres hijos, quien luego del rescate vomitaba sangre por las heridas internas sufridas durante su cautiverio. La joven fue violada en muchas ocasiones y luego fue obligada a casarse con uno de los agresores.

“Fui secuestrada hace seis meses en Delsak, cuando nuestra aldea fue tomada por Boko Haram. Primero pasé un tiempo en un bosque cerca de Camerún, donde me convirtieron en una máquina sexual. Hacían turnos para acostarse conmigo. Ahora estoy embarazada y no puedo identificar al padre”, relató al diario nigeriano Daily Times en un campamento de desplazados en Yola.

Sin embargo, la organización Human Rights Watch ha logrado documentar que los comandantes de Boko Haram hacen algunos esfuerzos por proteger de los abusos sexuales a las secuestradas que serán destinadas a casarse, pero algunos de los insurgentes se aprovechan de la ausencia de los cabecillas para violarlas.

Aunque muchas niñas secuestradas murieron por desnutrición, deshidratación y agresiones, otras sobrevivieron y recibirán apoyo psicológico. | FOTO: AFP
Aunque muchas niñas secuestradas murieron por desnutrición, deshidratación y agresiones, otras sobrevivieron y recibirán apoyo psicológico. | FOTO: AFP

Esa misma entidad tiene entre sus expedientes el caso de una granjera de 17 años que suplicó a los insurgentes que no la obligaran a contraer matrimonio debido a su edad. Entonces, uno de los comandantes señaló a su hija de cinco años y cuestionó: “Si ella se casó el año pasado, y solo está esperando hasta su pubertad para consumarlo, ¿cómo puedes decir que eres demasiado joven para casarte?”.

Otra adolescente, de 15 años y que solo estuvo un mes en cautiverio, dijo a ese organismo internacional que había sido declarada esposa de uno de los militantes y que había sido obligada a vivir con él en una caverna. “Él pronto comenzó a amenazarme con un cuchillo para que tuviera sexo con él y como yo me negaba, trajo su arma y me advirtió que me mataría si gritaba. Empezó a violarme todas las noches. (...) Yo nunca había tenido relaciones sexuales”.

En marzo pasado, la indignación se acrecentó cuando la prensa mundial reveló que decenas de estas nigerianas fueron sacrificadas por sus cónyuges antes de una batalla con tropas en la ciudad de Bama. Sharifatu Bakura, de 39 años y madre de tres niños, dijo a AFP: “Ellos mataron a las mujeres para evitar que después se pudieran casar con soldados u otros a los que llamaban no creyentes. Los terroristas decían que no permitirían que sus esposas se casaran con infieles”.

Según la agencia de noticias AP, un consejero que brindó soporte a otras de las mujeres rescatadas dijo que algunas habían sido adoctrinadas en las creencias y las ideologías extremistas de los musulmanes, mientras que otras incluso habían generado fuertes vínculos emocionales con los guerrilleros con los que se habían desposado.

Aunque el ejército ha logrado recuperar territorios en el norte de Nigeria, aún no se sabe nada sobre el paradero de las colegialas de Chibok o cuántas más siguen bajo el yugo de Boko Haram.

Lo único cierto es que el presidente cristiano Jonathan Goodluck dejará este mes su mandato de ocho años sin cumplir su promesa de “ librar completamente a Nigeria de los bastiones terroristas”.

Etiquetado como: