Una escuela de Hatillo 2 ha adoptado un gran método japonés de compostaje. ¿El resultado? Su cocina genera menos desperdicios y le produce algún dinero adicional a la institución.

Por: Dario Chinchilla U. 29 junio, 2014

Los desperdicios de la cocina tienen baja autoestima. ¿Cómo si no? El último destino de los macarrones sobrantes del almuerzo y de los pellejos de la chuleta es malgastar su potencial de energía degradándose en el basural, o lo que es lo mismo, terminan pudriéndose en el olvido.

El método de compostaje que promueve la Municipalidad de San José funciona con base en microorganismos fermentativos para transformar los desechos orgánicos en humus.

Sin embargo, la Escuela Unidad Vecinal Hatillo 2 le sube la moral a los restos de su comedor estudiantil. Algunas maestras y madres de familia han adoptado un método de compostaje promovido por la Municipalidad de San José que, por un lado, les hace producir menos desechos orgánicos y, por el otro, les puede dar unos cuantos miles de colones cuando venden el abono que generan en el proceso.

La técnica de compostaje que usan es japonesa (“esos increíbles japoneses”) y, a diferencia de otros métodos, permite la degradación de lácteos, aceites y carne cocinada. Su técnica es ideal para guardar en ambientes interiores y, lo mejor, no produce malos olores.

Método Takakura

El compost, en buen español de la Real Academia Española, es humus obtenido artificialmente por descomposición bioquímica de residuos orgánicos.

El método Takakura fue introducido al país gracias a la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, por su voluntario Ishiro Mabara. Ahora, Álvaro Valerín, el encargado del Centro de Acopio de la Municipalidad de San José es su evangelizador.

La escuela de Hatillo 2 fue pionera en el compostaje Takakura; otros centros están en un lento proceso de adopción. | FOTO: PABLO MONTIEL
La escuela de Hatillo 2 fue pionera en el compostaje Takakura; otros centros están en un lento proceso de adopción. | FOTO: PABLO MONTIEL

Él nos dice que aproximadamente un 60% de los desechos que tiramos a la basura son orgánicos. Ellos, con el método Takakura, podrían ser convertidos en un tipo de abono muy apropiado para mejorar las plantaciones y rejuvenecer los suelos, al mismo tiempo que se mejora la higiene del hogar y de las comunidades.

La base del compost funciona con granza y afrecho de arroz; la cual se enriquece con bacterias que prosperan en una solución dulce y en una salada que se puede preparar con ingredientes que se se pueden obtener fácilmente en casa.

En la escuela de Hatillo 2 actualmente hay 14 cajas de compostaje, y ya se ha recogido la primera “cosecha” de abono, que se fue como pan caliente, según la maestra Bernardita Mora. El siguiente paso: crear una huerta.

Los interesados en aprender sobre la técnica se pueden comunicar al correo electrónico avalerin@msj.go.cr.