Por: Priscilla Gómez 22 julio
África es el mayor consumidor de los productos que salen de Panipat, en la India. Foto: BBC.
África es el mayor consumidor de los productos que salen de Panipat, en la India. Foto: BBC.

Es correcto asumir que la mayoría hemos desechado ropa que ya no sirve, especialmente si está rota. Pero, ¿a dónde llegan esos retazos de tela?

De acuerdo con la BBC , lo más común es que vaya a parar a la India, donde cumplirá la función de alimentar un negocio en el que miles de millones de prendas se comercializan cada año.

Para ser más específicos: esa ropa llega la ciudad de Panipat, al norte de la India. Esta zona es conocida por ser “la capital de la ropa usada”.

Allí llegan cada día, cientos de toneladas de ropa desde distintos puntos del planeta. Según la BBC , es fácil observar en las afueras del municipio, grandes filas de camiones esperando para entrar y descargar.

De acuerdo con los datos más recientes de la División de Estadística de las Naciones Unidas (ONU), India es el mayor importador de ropa usada, superando a Rusia y a Pakistán.

Para clasificar la ropa, este país se ideó dos conceptos: la mutilada y la apta para ser usada.

Para proteger la producción textil, los importadores de vestimenta necesitan contar con una licencia gubernamental.

“La tratamos en máquinas que hacen lo que las manos humanas no pueden: rasgar la tela hasta hacerla jirones”, le explicó el responsable de Shankar Woollen Mills, Ashwini Kumar.

Shankar Woollen Mills es una de las principales surtidoras de algodón, e hilo de carrete en Panipat.

“A continuación, estos jirones se introducen en una máquina más grande que mezcla lana, seda, algodón y muchas fibras artificiales como el poliéster. De aquí, pasan a una cardadora que empieza a darle vueltas hasta convertirlos en hilos”.

De tres toneladas de tela se consiguen 1,5 toneladas de hilo, que se teje en un material que ellos mismos llaman “de mala calidad”.

La mayoría de veces, este material se suele destinar a la fabricación de mantas.

“Se distribuyen cuando hay desastres naturales en cualquier parte del mundo”, añadió Kumar. “O se vende la tela como mantas baratas para gente pobre por menos de dos dólares”.