4 octubre, 2015

Son 2.816 kilómetros los que separan la isla Tristán de Acuña de Ciudad del Cabo, el punto de tierra más próximo. Entre un punto y otro hay que hacer un viaje marítimo de siete días, pues, además, la isla no cuenta con un solo aeropuerto.

Si la palabra “remoto” necesita una definición, este punto en el Océano Atlántico que sirve como el mejor ejemplo posible.

Esa distancia de cualquier otro punto de tierra es, quizá, el primer factor que debe tomar en cuenta cualquier interesado en aplicar como profesor para ocupar una de las cinco plazas actualmente en concurso en la pequeña isla.

Las autoridades de Tristán de Acuña lanzaron la solicitud para encontrar profesores para los 22 estudiantes del lugar, cuyas edades están entre los tres y los 22 años.

“Hay buena paga que incluye residencia y traslado”, dice el anuncio, que está disponible en www.tes.com desde el mes pasado.

Al centro de Tristán de Acuña, en el sur del Pacífico, destaca la punta del volcán Queen Mary. | FOTO: TONATIUH CABELLO
Al centro de Tristán de Acuña, en el sur del Pacífico, destaca la punta del volcán Queen Mary. | FOTO: TONATIUH CABELLO

No solo la distancia parece un problema para querer viajar a este perdido pedazo de tierra que está rodeada por acantilados de 600 metros de altura.

El espacio cuenta con un volcán activo (el Queen Mary, de 2.062 metros de altura), no tiene zonas apropiadas para cultivar y además cuenta con intensas lluvias y fuertes vientos a lo largo de gran parte del año.

Entre los alicientes con los que podrán contar los profesores que sean contratados se encuentra una casa cómoda, la disponibilidad de servicio de televisión y un Internet cuyo acceso fue mejorado recientemente.

El gobierno local adelanta que las contrataciones para educadores serán por periodos de tres a seis meses y se necesita en las asignaturas de Matemática, Ciencias, Geografía e Inglés.

La llegada de nuevos profesores parece una oportunidad única para que un “extranjero” pueda llegar a habitar en la isla, pues una de las reglas del lugar es que no se permite el asentamiento de extraños.

La endogamia es tan común que los pobladores provienen de un total de 80 familias. Entre ellos se dividen el terreno que es de origen comunitario, pues también está prohibido titular cualquier espacio.

Si bien la isla fue descubierta en el año 1506 por el navegante portugués , Tristão da Cunha, no fue sino hasta el siglo XIX en que llegaron los primeros pobladores, después de que el territorio fuera reclamado por la Corona Británica.