21 agosto, 2016

En el imaginario colectivo la cárcel se parece mucho a un purgatorio o, incluso, a un infierno. El encierro restringe la libertad más elemental, la de movimiento, y su sola idea puede provocar claustrofobia.

A menos, claro, que uno sea un político corrupto en Colombia.

La revista Semana publicó, esta semana, una lista de los más sonados casos de presos célebres –por sus crímenes o su vida pública previo a ingresar a prisión– que han hecho de su encierro una fiesta perpetua en la que se presentan los excesos más rocambolescos.

La lista nació a partir de la noticia, difundida hace pocos días, de que John Jairo Torres, apodado John Calzones, alcalde del municipio de Yopal, realizó fiestas en los calabozos de la prisión de Paloquemao durante su tiempo preso –fue electo a su puesto mientras estaba en la cárcel–. Junto a él se encuentran otros nombres que se han salido con la suya en años recientes. Si se rebobina, es fácil llegar a la época en la que los patrones del narco colombiano, encabezados por Pablo Escobar, básicamente dirigían su negocio desde prisiones acondicionadas según sus exigencias.

De la cárcel en que residió Escobar han salido decenas de rumores e historias, cada cual más estrambótica y difícil de creer que la anterior; las fiestas y los encuentros sexuales eran la norma, entre otros delitos, que marcaron el rumbo de la historia carcelaria de las personalidades públicas en Colombia.

Recién el año pasado, Juan Carlos Ortiz y Tomás Jaramillo, cerebros de un fraude financiero en el país,, hicieron parte de un gran asado en la cárcel La Picota en el que también estuvieron el abogado Álvaro Dávila y el exconcejal José Juan Rodríguez, ambos encarcelados. También asistieron los ex-gobernadores Julio Acosta y Edilberto Castro y el exfuncionario de la Dirección Nacional de Estupefacientes, Camilo Bula, quienes están en libertad.

Semana también contó que, durante los tres años en que los jefes de distintos grupos paramilitares permanecieron recluidos en la prisión de Santafé de Ralito, en la provincia de Córdoba, hicieron grandes fiestas con modelos, actrices y prostitutas, “amenizadas por los mejores conjuntos de vallenato, mariachis y hasta cuentachistes”, afirmó el medio.

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