Usted la conoce y tal vez hasta se ha bañado en ella. Un monumento de 26 años se ha convertido en centro obligatorio para los festejos y las aglutinaciones.

Por: Arturo Pardo V. 13 julio, 2014

Ya no hace falta anunciar hacia dónde se dirigirán los triunfadores, los fiesteros, los más apuntados a hermanarse en momentos de locura: para todos ellos, la fuente de la Hispanidad es el lugar predilecto.

Este punto, ubicado en San Pedro de Montes de Oca, es casi el centro de operaciones de la alegría masificada.

Recientemente la algarabía llegó ahí gracias a la Sele , pero también la colonia colombiana festejó en ese punto el pase a octavos de final. Antes, el sitio le ha hecho campo a fanáticos de la Liga, Saprissa o Herediano para que le den vueltas a la estructura ovalada como si su contorno fuera infinito. No lo es, pero a veces lo aparenta.

Para el primer triunfo de la selección tricolor en el Mundial que concluye este domingo 13 de julio, el agua se hacía presente, el chorrito estaba abierto y era parte vital de la fiesta, casi un protagonista. A su alrededor la gente se amontonaba, corría, bailaba, cantaba y se desgalillaba.

Para los siguientes encuentros, la fuente se quedó seca, aunque no se puede negar que a su alrededor fluía mucho líquido, aunque de otro orden.

Acueductos y Alcantarillados la apagó por recomendación del Ministerio de Seguridad, por aquello de que alguien tuviera la genial idea de mandarse al agua como si el espacio fuera un balneario. Más de uno se quedó con las ganas de cometer la travesura. Sentido pésame para todos ellos.

Seamos sinceros, como este punto no hay otro en la ciudad; de hecho la rotonda de la Hispanidad es la única con el recurso hídrico a vista y paciencia de los pasantes.

Se divide en siete piletas, acomodadas en desnivel en una estructura de ocho metros de diámetro.

Sobre estas se levantan cuatro columnas “lloronas” de 12 metros de altura que en las noches se iluminan con luces led de colores.

Así se veía el diseño antes de que se construyera la fuente debajo del puente Tsaisami. Antes, en ese mismo espacio había una zona verde.
Así se veía el diseño antes de que se construyera la fuente debajo del puente Tsaisami. Antes, en ese mismo espacio había una zona verde.

Al norte, la construcción y una zona verde simulan una naciente montañosa; el espacio de la fuente es un ejemplo de captación del agua mediante las piletas, mientras que la tercera parte, con tuberías expuestas, representa la distribución de recurso hídrico a la ciudad.

La rotonda se construyó en 1982, pero la fuente se instaló años después y fue inaugurada el 26 de marzo de 1988 por el entonces presidente Óscar Arias y el mandatario español, Felipe González.

“Se trata de un espacio que tendremos los costarricenses para recordar y reconocer la simiente que nos legaron la Madre Patria y la hermandad de todos nuestros pueblos”, dijo en aquel momento Eladio Prado Castro, presidente ejecutivo de AyA, institución a cargo de la obra cuyo costo ascendió a ¢10 millones.

Reina indiscutible

La fuente no está en el ombligo de la capital sino más al este, donde convergen salidas y entradas hacia San José. Sobre ella pasa la ruta de Circunvalación, en un puente cuyo nombre se hace visible hacia el este: Tsaisami, dice en letras metálicas.

Pero nadie parece preocuparse sobre lo que está arriba cuando lo que lidera la emoción es lo que está abajo.

Para Fernando Trejos, alcalde de Montes de Oca, la tradición de la fuente de la Hispanidad como punto de celebración comenzó en 1990, con el éxito inédito (hasta entonces) de la selección tricolor en el Mundial de ese año.

“A partir de ahí se detonó todo. Recuerdo haber llevado a mis hijos y decirles que eso era un hecho irrepetible. Me equivoqué al pensar que nunca más se celebraría ahí”, comenta.

El alcalde además hace la comparación del punto de encuentro con otros nodos similares que tienen otras ciudades del mundo: la Plaza de Cibeles en Madrid; el Monumento a la Independencia (conocido como El Ángel), en México; o el Obelisco de Buenos Aires.

El arquitecto e historiador Andrés Fernández asegura que el surgimiento de la fuente de la Hispanidad como punto de encuentro fue orgánico, como un nacimiento espontáneo.

“La fuente es el lugar menos propicio y sin embargo la gente prefiere interrumpir el tránsito que buscar un espacio abierto. El costarricense ha aprendido a apropiarse de esos lugares y si no hay un espacio óptimo para hacer celebraciones pues lo crea”.

Fernández asegura que influyó la presencia del bar Río, en Los Yoses, que en los años 80 ya era frecuentado para ver partidos de fútbol en ambiente festivo. La algarabía empezaba a crecer sobre el bulevar, donde no interfería con el tráfico vehicular pero a pocoa poco fue moviéndose hacia el este y luego sobre la vía principal.

¿Dónde se celebraba antes? Fernández recuerda que en los años 70 el mérito lo tenía la plazoleta de la Soledad, pero el primer punto en San José que cumplió ese papel fue el Parque Central, donde se fusiló a Francisco Morazán o donde se celebró la caída de los Tinoco.

Tras el partido de la Sele ante Italia, los costariceses tomaron la rotonda por cada punto cardinal.
Tras el partido de la Sele ante Italia, los costariceses tomaron la rotonda por cada punto cardinal.

Cerca de las décadas 10 y 20 del siglo pasado los encuentros se realizaban en el parque Morazán, donde hubo tomas de posesión. Ahí, – en el Templo de la Música–, además se dieron concentraciones obreras.

Versátil

Recientemente hay más que efemérides futbolísticas alrededor de la fuente. La cercanía con la rotonda de las Garantías Sociales, que conduce a Casa Presidencial, así como su proximidad con la Universidad de Costa Rica hacen que muchas manifestaciones se enrrumben por ahí.

En las elecciones presidenciales también es otro punto de encuentro para pitar, ondear banderas y consignas políticas.

Ahora, en pleno ambiente mundialista, la fuente fue maltratada en medio de la euforia. “Se deterioraron las piletas por dentro, las pintaron y quedó lleno de basura de todo tipo”, explica Osvaldo Gómez, director de servicios generales del AyA.

Las botellas, latas e incluso el viejo colchón que flota sobre un poco de agua empozada al costado norte serán recogidos en el próximo trabajo de limpieza, a realizarse esta misma semana.

Cada tres meses una flotilla se encarga del mantenimiento, pero el muro que se asoma en la cara que da a San José sufre más seguido, pues es objetivo constante de grafiteros que la rayan en cualquier descuido del guarda que vigila el lugar.

Hasta hace poco vigilaba desde un puesto cercano, sobre un banco alto, asomado por la ventana , ahora cuenta con una caseta en el centro de la fuente. Los festejos correrán a su alrededor de ahora en adelante.