En nuestra venidera edición, destacamos la historia que concluye con Benito Floro sentado en el banquillo de la Liga Deportiva Alajuelense. ¿Quién es este trotamundo del balón?

 3 marzo
Benito Floro y su esposa, Flora, posan para un selfie durante una visita al volcán Poás. | FOTO: LUIS NAVARRO
Benito Floro y su esposa, Flora, posan para un selfie durante una visita al volcán Poás. | FOTO: LUIS NAVARRO

El martes 27 de diciembre, bajo un cielo límpido y un sol radiante –una mañana típicamente alajuelense–, Benito Floro saltó al campo del Alejandro Morera Soto y las graderías del estadio –dos de ellas, repletas– estallaron en vítores. Las palmas y los gritos de apoyo significan una cosa: esperanza.

Dos meses más tarde, la afición de la Liga se impacienta. Los resultados no llegan y el noveno lugar que ocupan actualmente en la tabla de posiciones del Verano 2017 resulta indigno para un equipo histórico en nuestro país.

Benito Floro, sin embargo, se mantiene parsimonioso. No le estorba la presión, y cree con firmeza en el proceso; los resultados, cree, llegarán tarde o temprano. Ojalá temprano.

Danny Brenes, periodista de Dominical, pasó una tarde y una mañana en compañía del entrenador español para intentar descrifrar al mayor enigma del actual torneo local, e intentar comprender cómo fue que los caminos de la vida de Floro lo llevaron del Albacete al Real Madrid a nuestro limitado fútbol.

Benito Floro es alto y tiene la voz gruesa. Esto no es novedad para los liguistas, que lo han visto en el estadio y en las conferencias de prensa después de los partidos; probablemente, lo han visto con ojos de reclamo e incredulidad, porque el rendimiento del club ha sido flojo en las 13 fechas de torneo que llevamos hasta ahora.

Para el técnico español, la presión no existe pero sí el deseo de ganar y de competir. No porque sea su trabajo –no solamente porque sea su trabajo– sino porque la historia de su vida no se explica sin un balón y sin las ganas de competir y de ganar.

Fueron esas mismas ganas las que le permitieron un triunfo histórico con el Albacete de España a principios de los años noventa –lo llevó de la tercera categoría al sétimo lugar de la Primera División en tres temporadas consecutivas–, dirigir a un club legendario como el Real Madrid y, desde diciembre, ser el entrenador de la Liga.

La pregunta que permanece es si esas ganas pesarán más que la ausencia de resultados positivos, en caso de que estos se sigan negando a aparecer.

—Danny Brenes

***

Alessandro Solís ahondó en las políticas de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas, quien está cumpliendo con su polémica promesa de limpiar el país de drogas y criminales. Su guerra nacional ha dejado las calles manchadas de sangre y a la comunidad internacional preocupada por la situación.

Natalia Díaz viajó a Upala y relata cómo los vecinos del pueblo intentan reconstruir con las manos, y armados de paciencia, lo que el agua borró en cuestión de horas tras el paso del huracán Otto en noviembre pasado.

La población migrante en Chile ha aumentado notoriamente en años recientes, pero la economía del país sudamericano no ha podido generar empleos suficientes para ella; Lucía Vásquez narra la historia de los migrantes que, esperanzados por el sueño chileno, terminan sobreviviendo en botaderos, en medio de basura y desolación.

Cuando las Kardashian visitaron Costa Rica, solo un tico pudo tomarse un selfie con Kim. Priscilla Gómez viajó hasta Liberia para conversar con Omar Bustos y conocer su vida y su historia.

Encuentre estas y otras historias, así como nuestras secciones habituales, este domingo en la Revista Dominical.

Etiquetado como: