La Asociación Costarricense de Alzheimer y otras Demencias Asociadas (Ascada) tiene una casa de cuidadores.

 27 julio, 2014

La Asociación Costarricense de Alzheimer y otras Demencias Asociadas (Ascada) habilitó desde octubre la Casa de los cuidadores, un proyecto cuyo norte es brindar apoyo a las personas que cuidan adultos mayores con alguna discapacidad mental.

Se trata de talleres y capacitaciones orientadas a cinco áreas: atención sicológica, movimiento humano, atención social, nutrición clínica e información médica.

El centro se ubica en el Colegio de Trabajadores Sociales, los talleres se imparten cada 15 días y están hechos para grupos de 25 personas. No tienen costo para el usuario. Norbel Roman Garita, geriatra y neurólogo, y presidente de Ascada, manifestó que cada vez más familias se incorporan al proyecto y resultan beneficiadas.

Destaca que las iniciativas como la Casa de los cuidadores deben construirse en paralelo a políticas públicas que preparen a la institucionalidad y a la población para afrontar el cuido.

“Debemos caminar hacia una sociedad más solidaria, el tema es de todos, pero hay quienes creen que no es con ellos, mañana cualquier puede estar en una situación en la que requiera ser cuidado o tenga que cuidar a alguien. Hay que mejorar las condiciones de los cuidadores, facilitarles su trabajo”, indicó.

Los cuidadores de personas con alzhéimer deben informarse sobre la enfermedad para poder entenderla y tratarla mejor, pero también requieren de su espacio para distraerse y no enfermar más. | ARCHIVO
Los cuidadores de personas con alzhéimer deben informarse sobre la enfermedad para poder entenderla y tratarla mejor, pero también requieren de su espacio para distraerse y no enfermar más. | ARCHIVO

Un lugar seguro para compartir

La sicóloga Marianela Esquivel Ocampo acompañó a su padre y a su madre en la fase terminal de sus enfermedades. Su mamá falleció en el 2005; su papá, en el 2009; ambos a causa de un cáncer. En los dos momentos compartió en el hospital con familiares de otros pacientes terminales, cuidadores que necesitaban expresar sus dolencias y que clamaban por ayuda.

A partir de esa vivencia, Esquivel ideó un programa llamado Apapache, el cual funciona como un grupo de apoyo que incluye un espacio denominado “círculo de confianza”, donde se pueden compartir sentimientos; así como clases de yoga, actividades al aire libre y consulta nutricional.

El programa dura dos años, las reuniones son cada 15 días y hay un total de 10 participantes por grupo. El costo mensual es de ¢20.000 y se abordan temas como la ansiedad, la depresión, el estrés y la autoestima.

“La gente viene desgastada, su calidad de vida se ha desmejorado, no están al tanto de sus derechos, trabajamos todo eso”, manifestó Esquivel. La experta señaló que el apoyo familiar, la unión y la solidaridad son claves para que un cuidador pueda mejorar su calidad de vida.

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