En un potrero, en una playa, en la plaza de un pueblo perdido… allí puede estar el próximo Campbell o el futuro Navas. Ellos tienen la misión de descubrir el talento en medio de la mejenga.

Por: Alonso Mata Blanco 24 agosto, 2014

El talento no es talento hasta que alguien lo señale como tal. Ellos son los encargados de hacer el juicio y dictar el veredicto. Pero antes de llegar a ese punto deben buscar y rebuscar.

Su trabajo implica rodar kilómetros, escuchar las pistas correctas y tener pericia en el ojo... solo así podrán dar con el próximo crack.

En un potrero, en una playa, en la plaza de un pueblo perdido, en el callejón de un barrio marginal o en el patio del colegio, allí puede estar el siguiente Joel Campbell o el futuro Keylor Navas.

No solo se trata de descubrirlos, deben además formarlos, prepararlos… La tarea no es fácil, el talento es solo uno – ¿esencial? quizá, no siempre – de una serie de elementos que hacen que un jugador brille hasta deslumbrar.

Los cazatalentos del fútbol, esos que no figuran en los diarios ni ganan sueldos millonarios, son los que ponen el granito de arena con que se empieza a construir la carrera de un jugador. Todos tienen uno: Messi, Bryan Ruiz, Cristiano Ronaldo, Yeltsin Tejeda, Arjen Robben , Celso Borges.

Marco Martínez es uno de estos buscadores. Su sombrero de charro guanacasteco y el silbato que cuelga de una cuerda alrededor de su cuello lo delatan mientras observa un colectivo entre los muchachos del equipo del Liceo de Santa Cruz.

Marco Martínez es el entrenador formador de Guanacaste. La experiencia, dice, le permite descubrir talentos. | MELISSA FERNÁNDEZ
Marco Martínez es el entrenador formador de Guanacaste. La experiencia, dice, le permite descubrir talentos. | MELISSA FERNÁNDEZ
Los cazatalentos del fútbol, esos que no figuran en los diarios ni ganan sueldos millonarios, son los que ponen el granito de arena con que se empieza a construir la carrera de un jugador.

Me señala uno, dos, tres, hasta cuatro jugadores que vaticina llegarán a Primera División. Pero hay uno que sobresale: cuando habla de él se le ilumina el rostro.

“Vea la manera como corre, como se mueve… la forma como recibe el balón. Dribla, encara, explota, anota. Es picardía, eso es lo que tiene”, dice el educador físico, de 46 años.

El hallazgo

El delantero es un moreno pequeñito llamado Yecsy Jarquín. Tiene 14 años. Vive en Moya, un pueblo humilde y de calles de lastre donde el calor y el polvo agobian a lugareños y visitantes.

Yecsy es uno de esos muchachos que traen el fútbol en la sangre.

Marco lo detectó hace dos años, desde entonces viene “trabajándolo”, no solo en lo técnico y físico, sino también en valores y disciplina.

El delantero ve en el fútbol una alternativa para “ser alguien en la vida”. Todo el tiempo libre que tiene lo dedica a patear el balón. En el barrio es conocido por ser el más fiebre mejenguero.

Guanacaste, zona que Marco inspecciona como detective en busca de estrellas en potencia, es uno de los dos grandes semilleros de jugadores que hay actualmente en Costa Rica.

El entrenador explica que las características de la región hacen que los muchachos sean particularmente buenos para el fútbol. “Es como de naturaleza, algo que traen, al criarse a campo abierto piensan de forma distinta. Piensan con apertura, son muy buenos para abrir espacios con y sin balón. Además el clima acá es terrible, ellos se vuelven resistentes, son muy aguerridos”.

La hipótesis del determinismo geográfico es compartida por el entrenador Rolando Retana, actual cazatalentos de la provincia de Limón, la otra zona que es un semillero de futbolistas. El biotopo de los muchachos de por allá, muchos de ellos afrodescendientes, es ideal.

Mas para Retana, aunque esos elementos son importantes, lo que diferencia un jugador del montón solo se puede describir como un don, algo que trae desde que nace. “Hay niños que tiene magia, que desde que patean por primera vez una bola se sabe que traen ese algo. Son cosas que no podemos decir que nosotros les enseñamos, es innato, una habilidad particular que solo los futbolistas tienen”, asegura el entrenador de 38 años, quien tiene una pinta similar a la de Enrique Rivers.

Uno de esos muchachos dotados es Richard Villegas Blanford, un delantero de 15 años que juega en la selección regional de Siquirres, equipo que entrena Retana.

El “profe” lo vio en una competencia colegial, y su velocidad e instinto goleador lo impresionaron.

Richard se parece a Mayron George en su juego y en su físico, y desde ya es pretendido por equipos como el Uruguay de Coronado y el Limón Fútbol Club.

“¿Qué cómo sé que él tiene el don? La experiencia me da el criterio, llevo 18 años trabajando en esto, comparando muchachos, recorriendo el país”, explica Retana tras haber terminado la práctica del martes por la tarde en la plaza de Siquirres, la cual estuvo –como muchas otras veces– marcada por una incesante lluvia que convirtió la cancha en un lodazal. El agua no es obstáculo para entrenar, si lo fuera, nunca lo harían.

El guanacasteco Deiber Gómez de 10 años, es uno de los pequeños jugadores que tiene un gran futuro en el fútbol. | FOTOGRAFÍA: MELISSA FERNÁNDEZ.
El guanacasteco Deiber Gómez de 10 años, es uno de los pequeños jugadores que tiene un gran futuro en el fútbol. | FOTOGRAFÍA: MELISSA FERNÁNDEZ.
Guanacaste es uno de los dos grandes semilleros de jugadores que hay actualmente en Costa Rica.

El método

A los cazatalentos en la jerga futbolística se les llama visores, y en los últimos años se les rebautizó como entrenadores formadores.

Tanto Marco como Rolando tienen ese título. Ambos trabajan en el programa de selecciones regionales de la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (Linafa) y de la Federación Costarricense de Futbol (Fedefut), cuyo norte es detectar y preparar jugadores promesas para competir en torneos internacionales (Vea recuadro: De la gloria a la crisis).

La mayoría de los entrenadores son educadores físicos y reciben constantes capacitaciones organizadas por las entidades citadas.

El programa existe desde el 2002 y actualmente hay 260 selecciones regionales, desde Corredores hasta Talamanca. Un total de 4.000 niños entre los 7 y 14 años participan en este. Los expertos señalan que desde los ocho años ya se puede dar con un potencial James Rodríguez.

Los mundialistas José Miguel Cubero, Keylor Navas , Cristian Gamboa y Marco Ureña, por ejemplo, fueron “descubiertos” por medio de ese proyecto.

En los clubes de Primera División utilizan un método similar, pues tienen equipos regionales; no obstante, el mayor peso en la misión lo tiene el staff de visores.

Esos scouts viajan por todo el país, visitan escuelas, acuden a campeonatos y se asesoran con lugareños para encontrar talentos. La tarea es realizada por conocedores del fútbol, algunos de ellos exjugadores. En Liga Deportiva Alajuelense (LDA) destaca Mauricio “Chunche” Montero” y Lalo Chavarría; en el Deportivo Saprissa , Enrique Díaz y Carlos Santana.

“Usted diferencia un pato entre gallinas. Entre 30 y 40 muchachos vemos dos diferentes: técnicamente mejores, potentes, rápidos”, simplifica Enrique “Quique” Vázquez sobre la misión de los visores.

Vázquez es el director de ligas menores de Alajuelense, equipo que, junto con Saprissa, se caracteriza por encontrar y preparar jugadores a edades tempranas.

Quique, quien jugó y dirigió en Primera División, es de los que agarra su carro un domingo y se va hasta San Carlos o Guanacaste para ver jugar a algún muchacho que alguien le recomendó. En ocasiones el viaje es en vano; en otras, desde las misma cancha donde está viendo el juego, llama al club para decir: “Encontré a uno”.

Así le sucedió cuando en un proyecto de L.D.A. en San José vio jugar a Bryan Ruiz. “Desde que lo vi lo supe, la técnica que tenía, la habilidad para definir frente al portero, era un jugador talentoso con una técnica exquisita”, rememora Vázquez acerca de las características del capitán de la Selección en el pasado Mundial.

Tips

En las tiendas moradas cuentan con uno de los referentes en divisiones menores: Gerardo “Puro” Ureña . La fórmula que él utiliza para detectar jugadores fue ideada por expertos holandeses, según cuenta, y se resume con las siglas Tips: temperamento, inteligencia, personalidad y velocidad ( speed en ingles).

La preparación de los muchachos es constante, el mal clima no es obstáculo para entrenar. El “profe” Retana da instrucciones bajo la lluvia. | FOTOGRAFÍA: MELISSA FERNÁNDEZ.
La preparación de los muchachos es constante, el mal clima no es obstáculo para entrenar. El “profe” Retana da instrucciones bajo la lluvia. | FOTOGRAFÍA: MELISSA FERNÁNDEZ.
Temperamento, inteligencia, personalidad y velocidad, son los elementos clave que debe tener todo jugador.

La técnica es la manera en que trata el balón; la inteligencia consiste en la capacidad para tomar decisiones en la cancha; la personalidad tiene que ver con el temperamento, no dar una bola por perdida, ser solidario con el compañero; mientras que la velocidad es la cualidad primordial en el fútbol y un factor casi indispensable.

Dice Puro que el jugador que destaque en al menos uno de esos aspectos y que, al mismo tiempo, sume en todos, es el elegido. Todo esto lo valora justo cuando ve al muchacho jugar por primera vez. Para él la primera impresión es la que importa.

Un ejemplo de un jugador que tiene las cuatro letras es Yeltsin Tejeda, mundialista que acaba de marcharse a jugar al fútbol europeo. Ureña recuerda cuando “se lo trajeron” para que lo viera (así funciona también la visoría, a veces el jugador llega hasta el cazatalentos). Tejeda le dijo que jugaba como volante abierto, Puro lo observó y le señaló que estaba equivocado, que su puesto era volante por el centro. A partir de ahí despegó la carrera del muchacho. “Con solo verlo haciendo unas dinámicas, moviéndose en la cancha, supe que tenía las condiciones”, detalla.

Para Puro el talento no es tan importante como la preparación. Considera que ser talentoso es tan solo un 20% de lo que requiere un jugador para figurar; el resto es trabajo, preparación, disciplina…

Marco Martínez, el entrenador guanacasteco, va más allá y dice que el talento a veces ni siquiera es indispensable. Como ejemplo cita al volante Celso Borges. Relata que cuando empezó a jugar no presentaba buenas condiciones. “Uno se preguntaba que si de verdad era hijo de Guima, es que no tenía nada”, recuerda. Mas el volante mostró disciplina, constancia, dedicación y desarrolló mucha inteligencia, lo que, aunado a su buen físico, lo hizo llegar lejos.

Otros, como Rolando Retana, el visor de Limón, cree que el talento es la clave del éxito de un jugador en un 90% de los casos.

Formación

Descubrir al jugador es solo el punto de partida, pues luego viene todo el proceso de mantenerlo en el camino, que no pierda el rumbo.

Los obstáculos a vencer son un denominador común a lo largo del país: carencias económicas, dificultades para trasladarse a los entrenamientos y malas juntas.

¿Cómo se combate esto? Con fútbol. A partir del deporte se les inculcan los valores a los muchachos para triunfar, ya sea con una bola en sus pies o con un libro bajo el brazo, y en el mejor de los casos, con ambas.

Tanto en el proyecto de Linafa y de la Fedefut como en Alajuelense y en el Saprissa es un requisito que los jugadores tengan un buen rendimiento en las aulas.

La apuesta de los visores es que aunque no todos los muchachos lleguen a ser futbolistas profesionales, al menos todos concluyan el colegio y sean buenas personas.

Por ejemplo, Yecsy Jarquín, el delantero de Guanacaste, y Richard Villegas, el de Siquirres, están en octavo año y nunca han reprobado un curso lectivo.

Richard vive en un asentamiento en El Cairo de Siquirres, una zona bananera. Sabe que el fútbol puede ser un pasaporte para triunfar en la vida.

“Mi hermano me llevó a la bananera para asustarme, para que viera que duro es el trabajo allí. Me dijo que no debía dejar la bola ni el estudio, que si no eso era lo que me iba a tocar. Viera… eso sí no es jugando”, relata el muchacho, quien además recoge yuca para contribuir a los ingresos de su casa.

El caso de Yecsi es similar, pues es el menor de una familia con muchas carencias económicas

“Cuando veo un avión pasar me imagino ahí subido, algún día viajaré para ir a jugar a otro lado”, dice el muchacho.

A Richard y Yecsi todavía les falta camino, pero van bien enrumbados. Ya alguien puso el primer granito de arena en la construcción de su carrera deportiva. ¿Llegarán al Real Madrid , al Arsenal? Mientras eso ocurra sus descubridores, Rolando y Marco, seguirán buscando y rebuscando en plazas, potreros y playas, hasta dar con el próximo crack.