27 enero, 2013
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En una época en la que la aviación era aún un asunto de pioneros, con grandes dosis de riesgo y aventura, un indomable piloto de exhibición y del correo aéreo, Charles Augustus Lindbergh, saltó a la fama mundial en mayo de 1927, al ser el primer hombre en realizar un vuelo –en solitario y sin escalas– a través del océano Atlántico, entre Nueva York (EE. UU.) y París (Francia). La difícil misión la completó entre el 20 y el 21 de mayo, en 33 horas y 29 minutos, en un avión de un solo motor, su querido Espíritu de San Luis . Ocho meses después de la gesta, el glorioso estadounidense se desplazó a Centroamérica en la misma aeronave, contratado por Panamerican World Airways para trazar las rutas aéreas a la región. La imagen es en Costa Rica, al llegar al improvisado aeropuerto de La Sabana. Eran las 2:18 p. m., del 7 de enero de 1928.