Por: Yuri Lorena Jiménez 2 noviembre, 2014

Desde que a principios del pasado mes le contara al mundo, a través de un conmovedor video, que este sábado 1° de noviembre acabaría con sus días por mano propia, la joven estadounidense Brittany Maynard, víctima de un agresivo e incurable tumor cerebral, revivió el debate sobre la eutanasia en el mundo.

La polémica no tardó en decantarse a lo largo y ancho del planeta, con voces tanto en favor como en contra de su decisión.

El lunes de esta semana varios medios internacionales empezaron a publicar una suerte de cuenta regresiva en la que informaban sobre el día a día de Brittany... “a tan solo cinco, cuatro o tres días de su muerte”, según fuera el caso.

Sin embargo, sorpresivamente, el pasado jueves 30 trascendió que la joven decidió posponer por unos días el ritual de su eutanasia, pues pese a que los dolores y efectos de su enfermedad siguen en aumento, ella consideró que aún no le ha llegado el momento.

En esta fotografía, cedida a los medios por la ONG Compassion and Choices, Brittany muestra una faceta de su vida antes del tumor.
En esta fotografía, cedida a los medios por la ONG Compassion and Choices, Brittany muestra una faceta de su vida antes del tumor.

“Me siento suficientemente bien y todavía tengo suficiente alegría y sigo riendo y sonriendo junto a mi familia y amigos”, declaró en un nuevo video difundido el miércoles.

El caso cobró relevancia a inicios de octubre cuando Brittany, respaldada por la ONG Compassion and Choices, subió en YouTube un dramático video en el que explicaba su dramática y dolorosa historia.

A principios del 2012, y pocas semanas después de casarse, empezó a sufrir fuertes dolores que la llevaron a visitar a una gran cantidad de médicos.

Finalmente, fue diagnosticada con la presencia de un glioblastoma en fase IV, el tumor más mortífero de los que atacan el sistema nervioso.

Los médicos le dieron esperanzas nulas de sobrevivencia y ella decidió.

En el video, que ya ha sido visto casi 10 millones de veces, Brittany saca de su bolso dos frascos con píldoras que dice tomará para morir mientras escucha su música preferida.

“Moriré ahí arriba, en mi habitación, la que comparto con mi marido y rodeada de las personas que más quiero”, dice mientras mira fijamente a la cámara.

Brittany Maynard concedió una amplia entrevista a la revista People, en la que desmenuza las razones de su decisión. También ha compartido públicamente videos familiares y entrevistas con sus padres y esposo.
Brittany Maynard concedió una amplia entrevista a la revista People, en la que desmenuza las razones de su decisión. También ha compartido públicamente videos familiares y entrevistas con sus padres y esposo.

El caso de Maynard ha tenido un gran impacto, sobre todo en Estados Unidos, donde se reavivó con fuerza el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido. Unas voces se elevaron para respaldarla y otras, incluso de pacientes terminales como ella, para criticarla.

Ajena a esta polémica, o quizá al tanto de ella, Brittany ha escrito: “Tener esta opción al final de mi vida se ha convertido en algo increíblemente importante. Me ha dado una sensación de paz durante un tiempo turbulento que de otra manera estaría dominado por el miedo, la incertidumbre y el dolor”.

La joven y su esposo tuvieron que mudarse de California a Portland, en Oregon, uno de los cinco estados de EE.UU. en los que se permite el suicidio asistido por doctores (los otros son Montana, Nuevo México, Vermont y Washington). Proyectos de ley similares ya han sido presentados en otros siete estados.

Maynard, de 29 años, agregó en video de esta semana que “(ese día) llegará, porque cada vez me siento más enferma. (El deterioro) ocurre cada semana”, afirmó. Un portavoz de Compassion and Choices, dijo a la agencia AFP que la muerte ocurrirá en las próximas dos semanas. “El 1°. de noviembre siempre fue una fecha tentativa. Ahora ya estamos a principios de noviembre. Todo depende de su insoportable dolor”, agregó.

Maynard dijo a la revista People que su fecha límite es el 19 de noviembre, día en el que cumplirá 30 años.

Polémica mundial

La eutanasia y suicidio asistido siguen siendo temas controvertidos en muchos países; hasta ahora ambas prácticas solo son legales en tres naciones: Holanda, Bélgica y Luxemburgo.

El suicidio asistido, es decir cuando el paciente se autoadministra un medicamento letal recetado por un médico para poner fin a su vida, es legal en Suiza y España.

En otros países, el procedimiento es legal solo en ciertas partes de su geografía. Es el caso ya citado de Estados Unidos y de Australia, en donde la eutanasia es legal en los estados del norte desde mediados de la década de los noventa.

Apenas en febrero pasado, Bélgica se convirtió en el primer país del mundo que recoge en su legislación la eutanasia a menores sin requisito de edad.

Tras años de maduración y cientos de horas de debate parlamentario, se aprobó la nueva ley, con la que los menores con enfermedades incurables podrán acogerse a ese derecho, siempre que cumplan unos requisitos estrictos.

En Costa Rica, el tema no ha estado en discusión nunca, ni siquiera en un terreno preliminar en el ámbito legislativo, según afirma el abogado Carlos Valerio, experto en Calidad de Vida y funcionario de la Defensoría de los Habitantes.

“El Código Penal de Costa Rica en el artículo 116 dice que se impondrá prisión de 6 meses a 3 años al que movido por un sentimiento de piedad, es decir, puede ser un médico, matare a un enfermo grave o incurable ante el pedido serio o insistente de este, aún cuando medie vínculo de parentesco. Es decir, está prohibido el homicidio asistido o la muerte por piedad. En realidad cualquier forma de eutanasia está prohibida en el país, en términos generales”.