17 marzo, 2013

En medio de cámaras y grabadoras, la dueña del ciclismo de ruta, Edith Guillén, abrazó emotivamente a su hijo Yurandir.

Al concluir el recorrido de 57 kilómetros, el pequeño de 8 años salió en busca de su madre y se aferró a ella mientras atendía a los medios de comunicación.

“Yo y mi familia hacemos muchos sacrificios para esto. Mi hijo es el más damnificado y llegó el momento de devolverle el premio a todos ellos”, exclamó la ciclista tras concluir la competencia en el Parque Central de San José .

Según la atleta, las costarricenses querían todo el podio, pero tuvieron que luchar de más para conseguir la presea dorada.

Guillén aprovechó el momento preciso para dar el golpe letal y dejar sin reacción al fuerte equipo guatemalteco.

Desde la partida, la disputa en la punta de la competencia se dio entre chapinas y ticas.

Las participantes de El Salvador, Belice, Honduras y Panamá abandonaron el circuito antes de concluirlo y le otorgaron el protagonismo a esas dos naciones.

La estrategia costarricense cosechó frutos en la segunda vuelta de la carrera, y colocaron a Edith Guillén como la líder absoluta de la competencia.

“Estaba muy comprometida con Costa Rica. Le pedí muchas fuerzas a Dios y sinceramente sentía que le debía la medalla de oro y ahora el premio es para todos” apuntó la ganadora.

Felicitaciones del pueblo. En el pleno corazón de la capital, bajo los fuertes rayos del sol que caracterizaron este sábado, se escuchó a un aficionado felicitar a Guillén.

“Eso negra, eso negra” decía el seguidor, mientras un grupo de personas se acercaba a elogiar a la la medallista de Costa Rica.

De igual forma, los honores del pueblo, se hicieron sentir con la participante Natalia Navarro, quien finalizó en la tercera casilla, correspondiente a la medalla de bronce y completó el podio en el ciclismo femenino.