Por: David Goldberg J. 4 julio, 2014

Salvador, Brasil. Salvador de Bahía son muchas ciudades reunidas en una sola masa que alberga unos 2.5 millones de habitantes.

Un recorrido de un par de horas por esta, la capital del estado bahiano de Brasil, puede engañar a cualquiera y hacerlo creer que fue teletransportado a otro lugar sin siquiera haber pestañeado.

Una vez más, como fue la constante para la Tricolor durante todo el Mundial, le tocó jugar en una ciudad playera. Solo en Belo Horizonte no se tuvo ese factor.

Este es el stadio Arena Fonte Nova, sede del partido entre Costa Rica y Holanda de mañana. Está completamente listo. | DAVID GOLDBERG
Este es el stadio Arena Fonte Nova, sede del partido entre Costa Rica y Holanda de mañana. Está completamente listo. | DAVID GOLDBERG

Es entonces en su litoral donde surge el primero de los “ambientes” mencionados de Salvador.

Sus playas, por lo menos Patamares y Barra, son muy atractivas y por eso están repletas de enormes hoteles, los cuales ahora tienen permiso de tener hasta 15 pisos y no dos, como era hace dos años, según dijo Jean, un taxista que vivió toda su vida aquí.

No obstante, al internarse en la ciudad se llega a los diversos barrios de clase un poco más baja.

Es una zona que refleja una colección de casas de ladrillo en la que entre ellas prácticamente no hay espacio. Uno de ellos es Fazenda Grande do Retiro.

Finalmente está el Centro, lleno de color, cultura, arquitectura colonial y buenas vistas.

Jean, a quien no le molestan los 33 grados centígrados que ayer azotaban la ciudad a eso de las 3 p. m.. contó que por decisión gubernamental se conservan en perfecto estado los edificios más antiguos.

Las playas de Salvador son muy atractivas. | DAVID GOLDBERG
Las playas de Salvador son muy atractivas. | DAVID GOLDBERG

Muy cerca de ahí es adonde se encuentra el estadio Arena Fonte Nova, sede del partido entre Costa Rica y Holanda de mañana, el cual ya está listo para el duelo.

Inclusive, ya colgaban desde el techo del reducto las banderas de ambos países y su gramilla estaba en perfectas condiciones.