El proceso del técnico Marc Wilmots está plagado de jóvenes figuras

 7 julio, 2014

El volante de Bélgica, Marouane Fellaini, aplaudió el sábado con sus compañeros tras quedar eliminados en cuartos ante Argentina. | EFE
El volante de Bélgica, Marouane Fellaini, aplaudió el sábado con sus compañeros tras quedar eliminados en cuartos ante Argentina. | EFE

Brasilia. Bélgica se vuelve a casa con la cabeza bien alta y con la mente puesta en la Eurocopa 2016, que tendrá lugar en Francia.

Tras la dura derrota por la mínima sufrida el sábado ante Argentina, en el estadio Mané Garrincha, en los cuartos de final de Brasil 2014, los Diablos Rojos ponen fin a una actuación más que notable a lo largo del torneo.

El técnico Marc Wilmots, que vio renovado su contrato para los próximos cuatro años, tiene claro que si hay algo que define a sus pupilos, para lo bueno y para lo malo, es su juventud.

De hecho, Wilmots declaró el día antes del cruce de cuartos que “nosotros ya no tenemos presión, hemos hecho nuestro trabajo, podemos ganar o perder, pero no tendremos nada que reprocharnos”.

Y no le faltaba razón, después de haber contado por victorias todos sus partidos de la fase de grupos y de haber dejado atrás a Estados Unidos en los octavos de final.

Una actuación especialmente memorable si se tiene en cuenta que hacía 12 años que no participaban en un Mundial y que se han quedado literalmente a un paso de igualar su mejor registro mundialista: las semifinales de México 86.

Y eso que, con una media de edad de 25,5 años, los belgas llegaron a Brasil siendo la tercera selección más joven del torneo, por detrás de Ghana y de Nigeria.

Por este motivo, no es de extrañar que Wilmots hiciera una lectura positiva del partido de ayer frente a la Albiceleste .

Futuro. El aprendizaje puede resultar fundamental a la hora de emprender el nuevo camino que tienen: la Eurocopa de 2016.

Con una selección en la que tan solo Daniel van Buyten sobrepasaba la treintena, Wilmots tiene claro que durante estos últimos meses sentó las bases de un equipo que promete dar muchas alegrías a los suyos en un futuro no muy lejano.

Cuatro de sus principales pilares nacieron al comienzo de la década de los 90: el portero Thibaut Courtois, los centrocampistas Eden Hazard y Kevin de Bruyne, y el punta Romelu Lukaku.

A ellos habría que sumar a dos jugadores aún más jóvenes, nacidos en 1995: Divock Origi, una de las grandes sorpresas del torneo, y Adnan Januzaj, que ha cuajado una excelente temporada en el Manchester United en el año del debut.

Además, se cumple a rajatabla una de las máximas de un seleccionador al que no le gusta depender de solo un jugador. Prueba de ello es que los seis tantos en Brasil fueron de seis jugadores distintos.