10 junio, 2014

Sao Paulo. EFE. “Mi sangre es brasileña, pero mi corazón, ahora, es croata”. Eduardo no pudo decirlo más claro. El jueves, como su colega Sammir, otro brasileño que viste el rojo y el blanco de la selección de Croacia, librarán dos batallas, contra el anfitrión Brasil y contra ellos mismos.

“Si tuviese la oportunidad de cantar los dos himnos... Creo que estaré dividido”, refrendó Eduardo Alves da Silva (Rio de Janeiro, 1983) en una entrevista a la FIFA.

El caso puso en un aprieto a Dudu, jugador del Shakhtar Donetsk ucraniano. “Todavía no puedo creer que mi Croacia abra con mi Brasil”, espetó.

El hábil futbolista criado en Vila Kennedy, barrio pobre de la periferia de Rio, tuvo tiempo para prepararse psicológicamente. Especialmente porque la baja por sanción de Mario Mandzukic, ariete del Bayern, le abre las puertas de la titularidad o al menos le da posibilidades de ser cambio.

La vida profesional de Dudu, como la de muchos futbolistas –véase Pepe, Deco, Diego Costa, Hulk, David Luiz...– tuvo que desarrollarse fuera de Brasil, Captado a los 16 años por observadores del Dinamo de Zagreb.

Sammir enfrentará el jueves, con Croacia, al país que lo vio nacer. | AFP
Sammir enfrentará el jueves, con Croacia, al país que lo vio nacer. | AFP

Otro jugador croata en una encrucijada se llama a Jorge Sammir Cruz Campos, nacido en 1987 en Itabuna (Bahía) y actual futbolista del Getafe de España.

El medio ofensivo, formado en el Atlético Mineiro y el Atlético Paranaense, siguió las huellas de Eduardo y fichó por el Dinamo de Zagreb con 20 años.

A pesar de haber representado a Brasil en las categorías inferiores, a su llegada a Europa dejó de ser llamado por su país. En el 2012 logró la nacionalidad croata.

Ante Brasil, sin embargo, tendrá complicado entrar en el once. Le tapan dos de las estrellas de la selección, Luka Modric e Ivan Rakitic. Pero el seleccionador Niko Kovac podría contar con él para desatascar la segunda parte.