Con camisa de la Sele y una bandera, el mandatario se lanzó a las calles a celebrar

 21 junio, 2014

El presidente de la República, Luis Guilermo Solís, se apuntó a la gran fiesta que se armó ayer en la Fuente de la Hispanidad luego de la victoria de Costa Rica ante Italia.

Vestido con la camisa roja de la Selección Nacional, una gorra que decía “vamos ticos...” y una sonrisa de oreja a oreja, el mandatario llegó a disfrutar de una celebración histórica que, así como él, nadie se quería perder.

Solís arribó al puente sobre la fuente de la Hispanidad después de finalizado el encuentro. Iba motivado hasta el tope.

Con su mano derecha, sostenía la bandera tricolor mientras que con la izquierda cerraba su puño, lo elevaba por los cielos y celebraba como lo hacen los mejores futbolistas de mundo cuando anotan.

El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, se sube al auto que lo llevará de vuelta a Casa Presidencial. | ALONSO TENORIO
El presidente de la República, Luis Guillermo Solís, se sube al auto que lo llevará de vuelta a Casa Presidencial. | ALONSO TENORIO

Con naturalidad y sencillez, Solís llegó caminando hasta ese punto de encuentro tico donde ya se han vuelto habituales las celebraciones masivas, y aceptó hacerse selfies con quien se lo pidiera. Además, acompañó a la multitud en los ensordecedores cánticos.

Aparte de demostrar cuán grande es su pasión por el fútbol, Solís dejó claro que es muy bueno para hacer pronósticos de resultados.

Horas antes del puntapié inicial entre ticos e italianos, el mandatario publicó en su cuenta de Twitter que la Sele ganaba 1-0, de manera que acertó el resultado final del encuentro.

Felicidad. Alegre por el resultado y por el marcador, un par de horas más tarde sacó a relucir su predicción y le agregó a su cuenta otro tuit que decía: “Se los dije: 1-0 #CR”.

Pese a que se esperaba que Solís diera algunas declaraciones en las cercanías del Instituto Costarricense de Electricidad, en San Pedro de Montes de Oca, esto no sucedió.

El gobernante se marchó a reanudar sus labores, lo que posiblemente no hizo la mayoría de quienes estaban celebrando eufóricos el triunfo ante Italia.

Es casi un hecho que el presidente regresó a la Casa Presidencial más asoleado y bastante más ronco.