De este modo, Djokovic vuelve a la senda ganadora en torneos grandes, tras haber perdido las últimas tres que había jugado, entre ellas la pasada final de Wimbledon ante Andy Murray.

 6 julio, 2014
Novak Djokovic se tira al suelo y celebra a lo grande al ganar Wimbledon.
Novak Djokovic se tira al suelo y celebra a lo grande al ganar Wimbledon.

Londres

El tenista serbio Novak Djokovic ganó este domingo su segundo torneo de Wimbledon al doblegar al suizo Roger Federer y arrebata al español Rafael Nadal el puesto de número uno mundial.

Djokovic se impuso por 6-7 (7/9), 6-4, 7-6 (7-4), 5-7 y 6-4 en la cancha central del All England Club y conquistó su séptimo torneo grande, igualando así al estadounidense John McEnroe y al sueco Mats Wilander.

El partido fue largo -casi 4 horas-, hermoso y disputado, y vio como se asomaba el Federer de los viejos tiempos. Sus 29 servicios directos ante el mejor restador del mundo lo dicen todo.

Djokovic opuso una fuerza mental admirable, había tenido el partido en la mano en el cuarto set pero lo dejó escapar, y en vez de hundirse -como le ocurrió en sus últimas tres finales del Grand Slam-, se rehizo y volvió al partido para ganarlo.

El serbio se embolsó 1,76 millones de libras (2,22 millones de euros; 3 millones de dólares) y el finalista aproximadamente la mitad, 880.000 libras (1,1 millones de euros, 1,5 millones de dólares).

De este modo, Djokovic vuelve a la senda ganadora en torneos grandes, tras haber perdido las últimas tres que había jugado, entre ellas la pasada final de Wimbledon ante Andy Murray.

A sus 27 años, el serbio se convierte en el undécimo jugador de la era profesional en repetir victoria en Wimbledon, una lista que incluye a lo mejor de la historia del tenis, desde los pioneros John Newcombe y Rod Laver, a Nadal, McEnroe (3) o Bjorn Borg (5).

Era sólo la segunda final de un Grand Slam que disputaban Djokovic y Federer, pero la décima teniendo en cuenta todos los torneos.

El suizo y el serbio forman con el español Rafael Nadal y el británico Andy Murray el grupo de los "cuatro magníficos", la vieja guardia que ha dominado la última década del tenis y que ha ganado 36 de los últimos 38 torneos del Grand Slam.

Los dos jugadores se han enfrentado en 35 ocasiones, con 18 victorias para el suizo y 17 para el serbio.

Solo una vez el enfrentamiento ocurrió en una final de un torneo del Grand Slam, en el Abierto de Estados Unidos de 2007, con victoria para Federer.

Fue, además, la primera de las 14 finales de torneos mayores que disputó el serbio.

En Wimbledon, sólo se habían enfrentado una vez, en las semifinales de 2012, con victoria para Federer.

La victoria del serbio impidió que Federer se convirtiese en el primer hombre en ganar ocho torneos de Wimbledon y en el segundo en anotarse en ocho ocasiones el mismo torneo del Grand Slam, algo que Rafael Nadal ya logró en Roland Garros.

Se trata de la segunda final perdida por Federer en el All England Club después de la de 2008, ante Nadal.

La tarde soleada al suroeste de Londres evaporó pronto, sin embargo, las dudas iniciales de Federer. Con su clase y su buena fortuna habituales intactas, mantuvo el equilibrio hasta el primer desempate y salvó dos bolas de set antes de noquear con un "ace" a un Djokovic que envió a la red la última bola de ese primer parcial.

El serbio respondió furioso. Se impuso al resto al inicio del siguiente set y llevó a remolque hasta el final de la manga a Federer, que dejó escapar su primera bola de rotura del partido con 5-4, y con ella sus opciones de mantener aferradas las riendas del duelo.

Era el segundo set parcial que perdía en este Wimbledon el suizo (su compatriota Stanislas Wawrinka le arrebató otro en cuartos), padre de un nuevo par de gemelos hace pocas semanas.

El público de la pista central, incluidas caras conocidas como el matrimonio Beckham y los actores Hugh Jackman y Samuel L. Jackson, contuvo la respiración a las dos horas y diez minutos de juego para ver como Federer salvaba dos bolas ruptura cruciales con sendos servicios a casi 200 kilómetros por hora y cerraba con su vigésimo ace un juego que llevaba a un nuevo desempate.

En un duelo en el que la iniciativa cambiaba continuamente de bando, Federer volvió a precipitarse en sus subidas a la red y acabó enviando más allá de la línea la bola que cerraba el parcial y, aparentemente, lanzaba a Djkovic a hacia la victoria.

Con todo, si hay un marco en el que es difícil tumbar a Federer, ese es la central de Wimbledon, donde el público le anima como si fuera el tenista local y donde, para delirio de las gradas, resucitó hoy tras una bola de partido para llevarse el cuarto set cuando ya Djokovic ya se veía ganador (su ventaja había sido de 5-2).

La gesta de Federer fue memorable, pero Djokovic era psicológicamente de hierro y fue capaz de avanzar hasta el 5-4 en el quinto y definitivo set para acabar cerrando el partido