Por: Juan José Herrera Ch. 24 junio, 2014

Además de adornarse con su mejor presentación en lo que va del Mundial de Brasil, México consiguió este lunes su sexto boleto consecutivo a los octavos de final de una Copa del Mundo.

Desde Estados Unidos 1994 los aztecas se han convertido en un invitado inequívoco en la siguiente fase de la cita planetaria, un récord que ayer también firmó Brasil y que en este 2014 posiblemente además logrará Alemania.

La victoria 1-3 ante Croacia llevó a los dirigidos por Miguel Herrera a una llave donde quedó sembrada Holanda, junto a Brasil las dos selecciones que hasta ahora marchan con marca perfecta.

Será un escollo difícil, aún para una selección que en sus tres presentaciones de esta fase de grupos se quitó de encima todas las dudas que había arrastrado en su escabrosa clasificación.

“Queremos hacer historia, vamos paso a paso, partido a partido, trabajando con humildad. Desde un inicio de esta era con Miguel Herrera como director técnico nos hemos propuesto cosas importantes y hoy logramos el primer objetivo”, dijo Rafael Márquez, el capitán mexicano y anotador del primero de los tres goles con los que el Tri liquidó a Croacia.

Rafael Márquez regresó a su selección a finales del 2013 y mostró un buen nivel en el Mundial. Aquí celebra su gol ante Croacia en la fase de grupos. | AP
Rafael Márquez regresó a su selección a finales del 2013 y mostró un buen nivel en el Mundial. Aquí celebra su gol ante Croacia en la fase de grupos. | AP

A romper el techo. Con su boleto a octavos en la mano el siguiente reto de México será superar lo hecho en esas cinco clasificaciones previas, donde no lograron avanzar más allá de la segunda fase.

Mucho puede explicar la razón de ese techo, pero está claro que el mayor atenuante sin duda han sido sus rivales de turno, la mayoría selecciones de tradición que han sabido imponer su cartel de favoritas.

Hace 20 años, en Estados Unidos 1994, la despedida azteca la orquestó la sorpresiva Bulgaria de Hristo Stoichkov, aquel equipazo que hizo historia metiéndose hasta el cuarto lugar del certamen.

Cuatro años más tarde, en Francia 1998, el verdugo mexicano fue Alemania con aquel agónico gol de Oliver Bierhoff al minuto 86’.

Corea y Japón 2002 quizá fue la excepción a esa regla emparejándolos con Estados Unidos, que aun así no tuvo problemas en avanzar con un inapelable 2-0 en la pizarra.

Y, finalmente, está Argentina, el combinado que en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 se encargó de enviar de vuelta al hoy esperanzado Tri .