La Fuente de la Hispanidad volvió a ser el lugar indicado para el gran festejo

 15 junio, 2014

San José y sus alrededores vibraron como hace mucho tiempo no lo hacían por el fútbol y no era para menos, la ocasión lo ameritaba.

El piscinazo en la Fuente de la Hispanidad fue la forma que algunos encontraron para celebrar la victoria. | MELISSA FERNÁNDEZ
El piscinazo en la Fuente de la Hispanidad fue la forma que algunos encontraron para celebrar la victoria. | MELISSA FERNÁNDEZ

Ayer, se juntó todo: era sábado, casi mitad de quincena (por asuntos del salario), jugaba Costa Rica en un mundial después de ocho años y... ¡se le ganó a Uruguay!

El ambiente inició tenue en las calles josefinas, la falta de pantallas gigantes en el parque central o en los boulevares hizo a la gente pasar a la carrera por la capital.

Empero, conforme se iba acercando la hora del partido, las bocinas de los carros sonaban, la gente se detenía a comprar camisas de la Selección y se enrumbaban hacia donde verían el debut tico en tierras brasileñas.

Una vez que el juego inició las carreteras se desalojaron, caso contrario al que vivieron en ese instante los bares y restaurantes.

La gente se metió donde pudo, o donde vio que había un televisor.

Ya instalados con pantalla al frente y cerveza en mano, los aficionados se comieron las uñas antes que el platillo que habían pedido.

La Fuente de la Hispanidad fue como de costumbre el centro de reunión para que los costarricenses dieran rienda suelta a sus emociones tras el triunfo de la Selección ante los uruguayos ayer. | EYLEEN VARGAS
La Fuente de la Hispanidad fue como de costumbre el centro de reunión para que los costarricenses dieran rienda suelta a sus emociones tras el triunfo de la Selección ante los uruguayos ayer. | EYLEEN VARGAS

Cuando la fe comenzaba a desbordarse llegó el gol de Uruguay, entonces, las caras fueron largas, ni los tragos ni la comida bajaban igual. “Este trago tan amargo no se baja ni con una cerveza”, confirmó Alberto Chavarría, a quien no le parecía justo que la tricolor fuera perdiendo.

Él junto con unas 90 personas más llenaron el bar La Embajada, situado en el centro de la capital, todos con la ilusión de celebrar.

Así sucedió, fue solo cuestión de tiempo para que a Chavarría y al resto de costarricenses se les cumpliera el dulce sueño.

Con los goles nacionales llegaron los gritos que dejan a cualquiera afónico, los abrazos entre desconocidos y, por supuesto, los brindis.

Cada gol sacaba a relucir la sed de los ticos, cada tanto daba rienda suelta a una celebración que duró horas.

“Esta es una de las victorias más lindas que he visto en la vida”, aseguró Jorge Araya, un aficionado que festejaba a más no poder en un bar josefino llamado Condis.

Con los tres puntos en la bolsa, la euforia se trasladó al lugar que siempre le abre las puertas a los festejos: La Fuente de la Hispanidad.

Miles de costarricenses, de todo el país, se trasladaron hasta San Pedro para no perderse la fiesta.

“Esto es una completa locura, aquí ya no cabe un alma”, aseguró Gonzalo Jiménez, un vecino que llegó desde Alajuela.

La gente llenó por completo la rotonda y la rodeó emulando la vuelta olímpica, a la vez, que entonaban el famoso ¡oe oe oe ticos! y le adicionaron el ¡sí se pudo!

El himno nacional a una sola voz también fue parte del repertorio, así como los chapuzones en la mismísima fuente.

Tampoco faltó el guaro, la cerveza, el olor a cigarrillo y por ahí algunos se inspiraron con marihuana. Los ticos explotaron en júbilo por el triunfo... no era para menos.

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