Por: David Goldberg J. 30 junio, 2014

Duarte celebró con todos después del amargo pasaje. | AFP
Duarte celebró con todos después del amargo pasaje. | AFP

Recife. Entre todas las sensaciones que la Selección Nacional ha experimentado por primera vez en Brasil 2014, hay una pequeña mancha: la primera expulsión tica en mundiales, la de Óscar Duarte, y el amargo sentimiento que vivió el defensa en unos minutos que se hicieron “eternos”.

“Estaba en el camerino con uno de los utileros, ahí estábamos él y yo... Se hicieron eternos los minutos”, contó el zaguero después de la gesta tica ante Grecia.

Duarte vio dos tarjetas amarillas y tuvo que abandonar al 66’. Imposible fue contener las lágrimas mientras caminaba por el túnel del Arena Pernambuco y dejaba a sus compañeros con desventaja numérica en la cancha.

“Es un momento difícil. Ya el equipo estaba jugando bien, había caído el gol, estábamos manejando el partido. Al final pasó, en el momento es muy difícil para uno, porque son cosas que no quiere. Sentía cosas raras, pero al final, que ganamos, como que uno ya libera y se siente mejor”, contó ya calmado, después de la tormenta, cuando celebraba la clasificación a la siguiente fase.

Apenas terminó la tanda de penales Duarte salió corriendo para abrazar a sus compañeros y agradecerles el triunfo.

Para el partido del sábado, contra Holanda, vivirá algo similar pues la roja acarrea sanción. Ha sido titular cuatro veces en el certamen y ahora le tocará vivir la tensión del juego desde fuera, como un aficionado más.