Portero de Brasil le detuvo dos penales en la serie que sacó a Chile del Mundial

Por: José Luis Rodríguez C. 29 junio, 2014
Penales
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De pie frente a sus castigadores, provisto únicamente de dos guantes, años de experiencia y las mañas que estos conllevan, con la detención de dos disparos desde el punto de penal, Julio César se convirtió ayer en el responsable de que Brasil lograra ante Chile, su sufrido pase a cuartos de final.

Titular de un equipo en el que sus 34 años le ubican como el mayor, el espigado portero le robó la distinción como figura a su colega, Claudio Bravo, quien desde la mitad del segundo tiempo había puesto una muralla frente al marco, pues sus compañeros se cansaron y Brasil comenzó a “ametrallar”.

Pero, antes de llegar al éxtasis del encuentro, se debe recordar que Brasil no la tuvo fácil en Belo Horizonte, donde a pesar de que comenzó ganando, Chile le incomodó.

El gol local llegó al 17’, cuando David Luiz conectó con el muslo derecho un desvió de Thiago Silva tras saque de esquina de Neymar.

Con Neymar metido en el juego, Brasil es peligroso, pero cuando el ‘10’ se dedica a sobreactuar las faltas, y se vuelve intermitente, la pentacampeona mundial no es tan intimidante como en otros años.

Neymar no puede hacer todo solo, sobretodo si Hulk solo posee músculos y velocidad, y Oscar, encargado de “moverla”, no se mete en el juego, como ayer.

Pero en este empedrado funcionamiento tuvo mucho que ver el dispositivo de Jorge Sampaoli, técnico argentino que ha hecho de Chile una potencia en ciernes.

Con Vidal, Aranguiz y Marcelo Díaz los rojos taparon la salida de Brasil, y lanzaron muchas veces a su punta de lanza, Alexis Sánchez, a quien por razones obvias, le costó mucho ante David Luiz y Thiago Silva, dos gigantes que sintetizan la garra y talento locales.

En una de esas pocas que le quedaron, Alexis recibió un excelente servicio de Eduardo Vargas, quien se la robó a Hulk, y marcó el empate con un obús imparable y certero.

Figuras. Tras la paridad Chile quiso y trató, pero Brasil tomó el control y en 15 minutos tuvo tres.

La segunda parte, y los tiempos extras, acrecentaron la figura de Bravo, quien vio como sus compañeros regalaron tres cuartos de cancha y Brasil les encimó.

Una a una Bravo las detuvo, pero vinieron los penales y, entonces, Julio Cesar, aquel que hace cuatro años había fallado en cuartos de final ante Holanda, mantuvo viva la esperanza de su nación.