El secreto de su éxito aquí se basa en que se le respetó desde el principio su filosofía de fútbol

 21 julio, 2014
Parte de su cuerpo técnico. De izq. a der.: Érick Sánchez, Alejandro Ramírez, Gabelo Conejo, Paulo Wanchope y Luis Marín. | AFP
Parte de su cuerpo técnico. De izq. a der.: Érick Sánchez, Alejandro Ramírez, Gabelo Conejo, Paulo Wanchope y Luis Marín. | AFP

El técnico colombiano, Jorge Luis Pinto, es el artífice del gran momento del fútbol tico.

Imagen sin titulo - GN
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“Hemos dejado una muestra de una organización, de un equipo competitivo, que tiene su comportamiento táctico, que no tuvimos temor de jugar de tú a tú contra potencias, que vino a jugar al fútbol”.

La histórica clasificación a la ronda de cuartos de final del Mundial Brasil 2014, es el producto de un estilo de juego que sus pupilos interpretaron a la perfección, para salir invictos.

Nativo de San Gil, Santander, Pinto tiene una vasta experiencia en el banquillo de 30 años, desde que debutó en 1984 con el Millonarios de la capital.

Desde entonces, tras dirigir en Colombia, Perú, Costa Rica, Ecuador y Venezuela, este trabajador del fútbol demostró estar a la altura de los mejores.

Pero lo que le faltaba al Explosivo era dirigir en un Mundial, un sueño que se le cumplió con la Selección Nacional.

Aquí recibió críticas por pobres actuaciones y ser muy defensivo. Tras dos años y medio, pasó a ser el más querido y respetado en el país, al construir un equipo, lograr consolidarlo y detectar a figuras idóneas.

Contra viento y marea, la Fedefútbol le respeto su estilo, para empezar la eliminatoria y conducir al grupo a Brasil 2014.

Puso en su cuerpo técnico a los exmundialistas Paulo Wanchope, Luis Marín y Gabelo Conejo, y a su compatriota, Jaime Perozzo, el sociólogo que inculcó en el grupo la esencia colectiva por encima de la individual.

Bromeó con Arjen Robben, astro holandés, y le pidió que se dejara ganar en cuartos. | AFP
Bromeó con Arjen Robben, astro holandés, y le pidió que se dejara ganar en cuartos. | AFP

Producto de ello, Costa Rica dio de qué hablar en Brasil por la forma en que presionó a sus rivales y ordenó su aplicación táctica, bajo la guía de Pinto,

“Muchos no creían en nosotros, pero competimos con potencias. Dejamos una imagen digna de nuestro fútbol y eso vale mucho para el país”, dijo.

Pinto hizo historia en el Mundial y de la buena. Los frutos de su perseverancia, como técnico detallista, graduado en Brasil y Alemania, saltan a la vista de todo el planeta.