Aunque los africanos dominaron casi todo el juego, el gol no llegó en ningún momento

Por: Katherine Chaves R., Randall Corella V. 17 junio, 2014

Brasil 2014 vivió ayer su primera tarde gris. Irán y Nigeria empataron sin goles en Curitiba, en el que ha sido, sin duda, el cotejo más aburrido de la actual Copa del Mundo.

Para colmo, se trata además del primer duelo del certamen que finaliza sin goles y el único en el que ninguna de las dos selecciones acabó vencedora.

Tras el somnífiro espectáculo ofrecido por iraníes y nigerianos solo Argentina puede sonreír. Líder solitario del Grupo F, con los tres puntos que le deparó su victoria del domingo sobre Bosnia-Herzegovina, la Albiceleste parece tener ahora un camino llano hacia octavos de final.

Para quienes firmaron tablas ayer, en cambio, la obligación de triunfar hará de sus dos juegos restantes duelos a vida o muerte, sobretodo Irán, próximo rival de Lionel Messi y compañía.

Fueron los asiáticos quienes más quedaron debiendo en el terreno de juego. El partido mostró a una selección nigeriana más ambiciosa, con diez remates a marco y una posesión del balón del 64%, pero pocas ocasiones claras de gol.

Ese dominio infructuoso hizo que los bostezos se contagiaran entre los 39.000 espectadores que llegaron al Arena da Baixada.

Sin goles para ver, la colisión entre jugadores que disputaban balones aéreos se convirtió en la tónica del encuentro.

Fueron contadas con una mano las acciones que intentaron sacar a la grada de ese letargo.

El nigeriano Joseph Yobo (2) intenta despojar del balón al iraní Ashkan Dejagah, una escena del juego de ayer en el Arena da Baixada. | AFP
El nigeriano Joseph Yobo (2) intenta despojar del balón al iraní Ashkan Dejagah, una escena del juego de ayer en el Arena da Baixada. | AFP

Al 7’, el árbitro ecuatoriano Carlos Vera invalidó un gol de Ahmed Musa, tras una falta que John Obi Mikel cometió sobre el arquero iraní Alireza Haghighi.

Después de ahí, fue hasta el minuto 69’, cuando el nigeriano Shola Ameobi tuvo la oportunidad más clara del encuentro.

Se coló entre las espaldas de los zagueros iraníes, en pos de un centro largo, pero apenas alcanzó a rozar el balón cuando tenía el segundo poste a su disposición.

Esa acción y una de los iraníes por cuenta de Reza Ghoochannejhad fueron prácticamente lo único que ofreció el encuentro; amén de la retahíla de choques, pases errados, tiros desviados y faltas.

Conscientes de su escaso roce internacional –con seis jugadores en la liga local–, los persas se acostumbraron tanto a la idea del empate que hasta su director técnico, Carlos Queiroz, los felicitó tras el juego y ensalzó el trabajo que los hizo merecedores de la igualdad.

Aunque si se mira hacia atrás ninguna de las dos selecciones tiene por qué sentirse orgullosa.

Luego de tres participaciones (Argentina 78, Francia 98 y Alemania 2006) Irán sigue sin ganar un partido en un Mundial. Nigeria, por su parte, lleva nueve juegos sin victoria, desde que derrotó a Bulgaria (1-0), en Francia 98.

Ahora, alguna de las dos tendrá que romper la racha, si quiere mantenerse con vida y no dejarle el camino abierto a un cuadro bosnio que no desentonó del todo en su debut mundialista.