Entre el 90% y el 95% de los empleados de los trenes apoya la huelga que este sábado cumple su tercer día.

 7 junio, 2014
Operadores del metro en huelga se enfrentaron el viernes con la policía en la estación Ana Rosa en el segundo día del paro en Sao Paulo.
Operadores del metro en huelga se enfrentaron el viernes con la policía en la estación Ana Rosa en el segundo día del paro en Sao Paulo.

São Paulo

Los trabajadores del metro de São Paulo entraron este sábado en su tercer día de huelga y amenazan con continuar hasta alcanzar sus demandas laborales, aún coincidiendo con la Copa del Mundo que arranca en esa ciudad en cinco días.

“Mientras tenga fuerza, el movimiento va a continuar y puede que llegue hasta la Copa del Mundo”, dijo Rogerio Malaquías, portavoz del sindicato de los “metroviarios”.

Tres de las cinco líneas del metro de esta megalópolis de 20 millones de habitantes operaban parcialmente. El sábado el volumen de usuarios, que en día de semana es de unos 4,5 millones, es exponencialmente menor.

Entre 90% y 95% de los empleados -incluidos operadores de tren, seguridad y mantenimiento- apoya la huelga y que un plan de contingencia consigue operar el sistema “de forma precaria”.

“Quienes opera los trenes son supervisores, jefes, funcionarios administrativos, es extremadamente peligroso porque no tienen el entrenamiento, abren la puerta del lugar equivocado o paran el tren mal. Eso puede causar un accidente, una persona caer”, explicó Malaquías.

Una asamblea de trabajadores se reunirá la tarde del sábado para decidir el futuro de la huelga, que exige un aumento de al menos 12,2% de los salarios.

El metro es uno de los principales medios para llegar al estadio mundialista Arena Corinthians, sede del partido inaugural Brasil-Croacia en cinco días, por lo que la paralización supone una fuerte presión sobre las autoridades, que sin embargo no ceden a las demandas de los trabajadores del metro.

Los dos primeros días de huelga en São Paulo estuvieron marcados por buses repletos, peleas de usuarios y embotellamientos récord. La policía dispersó inclusive el viernes a golpes y con gases lacrimógenos a parte de los huelguistas.

Y en medio del caos, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, en São Paulo para una reunión del Comité Ejecutivo, expresó su “confianza” en Brasil.

La huelga es una más en una ola de paralizaciones y protestas de varios sectores que en los últimos días se aprovecha de la cercanía de la Copa para hacer sus reivindicaciones y ganar visibilidad.

“Hoy hay una campaña sistemática contra la Copa del Mundo. Es de hecho no contra la Copa del Mundo, es más una campaña sistemática contra nosotros”, dijo la presidenta Dilma Rousseff, que busca la reelección en octubre, en un acto de su Partido de los Trabajadores (PT).

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