El paro de labores en el transporte público afectó a más de un millón de personas

 24 mayo, 2014

Autobuses urbanos bloqueron una avenida en Sao Paulo. La huelga de conductores de autobuses urbanos de Sao Paulo dejó millares de vehículos ocupando el carril para autobuses, provocando cortes de tráfico y atascos. | EFE
Autobuses urbanos bloqueron una avenida en Sao Paulo. La huelga de conductores de autobuses urbanos de Sao Paulo dejó millares de vehículos ocupando el carril para autobuses, provocando cortes de tráfico y atascos. | EFE

Sao Paulo. AFP El tráfico en Sao Paulo registraba numerosos trastornos ayer, al restablecerse lentamente la circulación de autobuses tras una huelga de conductores que comenzó el martes y afectó a más de un millón de personas.

Famosa por su tráfico caótico, la capital paulista registró 168 kilómetros de atascos, un récord para el horario de la mañana.

Sao Paulo, la mayor ciudad de Brasil y de Suramérica, tiene 20 millones de habitantes en su área metropolitana, y acogerá el partido inaugural del Mundial de fútbol el próximo 12 de junio, así como otros cinco juegos de la Copa.

La paralización terminó la medianoche del miércoles tras una reunión entre los huelguistas disidentes del sindicato de este gremio y las autoridades, pero la mañana del jueves algunas líneas de autobuses en cuatro ciudades de Sao Paulo seguían fuera de servicio.

“Ya no tenemos terminales de autobuses cerradas (como en los dos días de huelga), pero hay lentitud en el restablecimiento del servicio”, señaló a la AFP un portavoz de la secretaría municipal de Transportes de Sao Paulo.

Medios de prensa reportaban que algunos autobuses que salían a trabajar fueron apedreados por huelguistas, mientras algunos vehículos seguían parados en medio de las vías.

Los conductores movilizados esperaban reunirse ayer con el alcalde Fernando Haddad y permanecían apostados fuera de la alcaldía.

Haddad, sin embargo, declaró a periodistas que está esperando una resolución de la Justicia del Trabajo sobre la legalidad de la movilización, antes de reunirse con los propios conductores.

Los huelguistas exigen un reajuste salarial mayor al que el sindicato negoció con las autoridades.

El miércoles, la huelga de los choferes coincidió con el paro de 24 horas decretado por policías civiles en varios estados brasileños, también en demanda de mejoras salariales y reformas a la política de seguridad.

El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff -quien competirá por la reelección en octubre- enfrenta una fuerte efervescencia social a 21 días de que arranque el Mundial.

Las últimas semanas el país se vio agitado por paralizaciones de policías, profesores, conductores de autobuses y vigilantes bancarios, entre otros.

Trabajadores del Metro de Sao Paulo, por donde viajan millones de personas todos los días, tendrán una asamblea la próxima semana para definir si van a huelga o no.

El miércoles, varios guardias dentro de las estaciones de metro llevaban unos chalecos con la leyenda “Exigimos transporte padrón FIFA”, en alusión a las exigencias que el organismo planteó para la calidad de los estadios.

El Mundial de fútbol de la FIFA se extenderá hasta el 13 de julio en doce ciudades sede.

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