Japón e Irlanda le dieron a la Sele una agridulce probada del nivel mundialista

Por: Juan José Herrera Ch. 8 junio, 2014

Los últimos dos fogueos de la Selección Nacional antes de su debut en Brasil dejaron dudas y realidad, una probada agridulce de lo que será el nivel mundialista en la luminaria cita.

Japón e Irlanda fueron dos escollos complicadísimos para un combinado que no supo llevarse a Estados Unidos esa solidez que sí exhibió en la eliminatoria.

La habitual línea de cinco atrás permitió cuatro tantos en ese par de compromisos, apenas tres menos de los que concedió en los 10 juegos de la hexagonal.

Pero ahí viene la primera trampa, porque precisamente los nipones e irlandeses dejaron claro que están muy por encima del parámetro de la Concacaf.

Joel Campbel demostró ante Irlanda que es mejor cuando juega por afuera o “volanteando”. | EFE
Joel Campbel demostró ante Irlanda que es mejor cuando juega por afuera o “volanteando”. | EFE

Primero fue la velocidad del conjunto del país del sol naciente, con una dinámica que pocas veces se ve por el área y que sencillamente ahogó el funcionamiento de la Tricolor.

De ahí salieron apuntes importantes, como que el manejo del bloque será primordial para contrarrestar velocidad cuando el rival así lo exija, porque está claro que los jugadores rápidos no abundan en esta Sele .

Lo otro es que hubo figuras en esa zaga que generaron dudas, como Michael Umaña o Roy Miller, pero que ambos fueron pilares en la eliminatoria y en el esquema de Jorge Luis Pinto.

Irlanda, por su parte, aportó una dosis de juego más físico y de posesión, características más cercanas a lo que posiblemente espere a la Selección en ese complicado Grupo D del Mundial.

Aunque el primer tiempo volvió a dejar una cara sombría en la Tricolor, el segundo alcanzó para recargar algo de optimismo.

Lo bueno. Además de todos los apuntes nuevos que la libreta de Pinto ahora pueda tener, hay que destacar algunos aspectos de los amistosos.

El primero fue el coraje en la adversidad para conseguir un empate que claramente costó aruñar, pero que finalmente se sacó.

Lo otro es que Irlanda demostró que la mejor cara de Joel Campbell aparece cuando juega por afuera o de extremo y no en el centro del ataque, ahí donde Marco Ureña parece haber hallado su nicho.

Interesante fue también ver la variante de la línea de cuatro atrás y la posibilidad que ahora se abre con hombres como Óscar Duarte, José Miguel Cubero o Heiner Mora, todos en la lucha por intentar meterse en un once que ya no parece tan cerrado como antes.