Si Costa Rica y los cafeteros cierran de primero sus grupos, se evitarían en octavos

Por: Juan José Herrera Ch. 21 junio, 2014

Con el boleto a octavos de final bajo el brazo, ya se pueden hacer las primeras cuentas para lo que viene, porque a final de cuentas Inglaterra es también parte del cálculo.

De coronar sus dos triunfos históricos ante Uruguay e Italia con el primer lugar del sector D, la Selección Nacional quedaría en el camino del segundo clasificado por el C, un cupo que a hoy ocupa la tambaleante Costa de Marfil.

Los elefantes no tienen el puesto asegurado pero de momento solo aguardan a Grecia, hasta ahora la más floja de un grupo que completan el tampoco vistoso Japón y el líder invicto Colombia.

Ahí está el premio para el mejor clasificado en el llamado “grupo de la muerte”: evitar a un equipo cafetero que acompaña un fútbol alegre con un corazón enorme.

Costa Rica, además, tiene algo más en juego, porque aparte de evitarse ese escollo complicado, se ahorraría un duelo emocional.

Si el Mundial empareja a ticos y colombianos en la segunda ronda Jorge Luis Pinto tendría de frente a la patria que lo vio nacer, un pulso que de seguro enfrentará con el profesionalismo que lo caracteriza pero que nadie quiere vivir.

Ya le pasó en 2004 y también vistiendo la camiseta tricolor, cuando los cuartos de final de la Copa América entrelazaron los caminos de ambos por primera y única vez, un pulso que los suramericanos acabaron por resolver con un 2-0.

Por eso repetirlo no sería grato, ni para Pinto ni para Colombia, por eso y no por lo accesible o difícil que puedan ser uno u otro, las dos valoraciones que sencillamente no se permiten en la venidera ronda.

Keylor Navas se funde en un emotivo abrazo con Óscar Esteban Granados luego del pitazo final en la victoria 0-1 ante Italia, valedera por el mayor hito en la historia del fútbol costarricense. | AP
Keylor Navas se funde en un emotivo abrazo con Óscar Esteban Granados luego del pitazo final en la victoria 0-1 ante Italia, valedera por el mayor hito en la historia del fútbol costarricense. | AP

Más allá. El boleto a octavos también permite soñar con eso que hay más allá de la segunda fase, un terreno desconocido para la Selección Nacional pero que hoy todo un país añora descubrir.

Bajo el panorama actual en los diferentes grupos, si Costa Rica deja en el camino a Costa de Marfil se las vería con el virtual vencedor entre Holanda y México, toda vez que los tulipanes sean primeros del Grupo B y los aztecas se cuelen como segundos del A.

Y si la cenicienta de Brasil logrará seguir despedazando pronósticos a costa del vigente subcampeón, hay altas posibilidades de verse las caras con Argentina o Bélgica, rivales últimos en un sueño que nadie quiere frenar.

De momento la mira tricolor pareciera apuntar a África, el martes llegará el veredicto final.

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