Por: Rodrigo Calvo C. 1 septiembre, 2013

Cuando la delegación del Stuttgart tocó suelo nacional en enero de 1988, todas las miradas se posaron en el mejor novato y goleador de la Bundesliga alemana.

A simple vista, Jürgen Klinsmann parecía un joven más de la antigua Alemania Occidental, un proyecto de jugador, que en ese tiempo apenas había sido descubierto por Franz Beckenbauer , con vistas al Mundial de Italia 90 .

Apenas unas semanas atrás, el Káiser lo había convocado a su primera selección mayor, para una gira por Brasil y Argentina.

Se le consideraba el nuevo socio de Rudi Völler y Klaus Allofs en la artillería de la selección germana, y el más cercano aspirante a que se le llamara “el nuevo Bombardero de la nación”, que en el pasado ostentó su mejor delantero, el célebre Gerd Müller.

En Costa Rica, la afición y la prensa nacional se impresionaron por el juego veloz y explosivo de Klinsi , en el esquema que dirigía el técnico holandés Arend Arie Haan, finalista de dos Copas Mundiales en 1974 y 1978.

“Aquí se veía el fútbol alemán y hubo mucha expectativa, pues llegaba un gran equipo que llamó mucho la atención”, revivió Juan Cayasso, mundialista del 90, y que jugó ante Stuttgart con la Selección y la Liga.

El Stuttgart salió invicto del país. Cosechó un empate sin goles con la Selección de Costa Rica y doblegó al Municipal Puntarenas, por 1-0; luego a Alajuelense, por 3-0, y por último al Saprissa, por 5-0.

“Era una época en la que venían al país pocos equipos con figuras de renombre y Klinsmann ya empezaba a brillar”, recordó el exjugador Sivianny Rodríguez, quien ingresó de cambio ante los germanos y aún conserva la camiseta del Stuttgart, que intercambió por la de Sele .

En los duelos, Jürgen le marcó un gol de penal a los porteños y tres en un solo juego a los morados.

“El Stuttgart jugaba cauteloso, pero hubo una bronca en la banca y el árbitro (José Luis Vargas) nos hizo un daño, porque expulsó al entrenador, Arie Haan. Él llamó a dos jugadores a la línea y les dijo que no tuvieran piedad con ese equipo. Y en 20 minutos anotaron cuatro goles y ganaron 5 a 0”, expuso Róger Flores, capitano de Italia, a quien le tocó marcar esa vez a Klinsmann.

Al reflexionar sobre su visita al país, el teutón señaló que le gustó Costa Rica como destino turístico.

“Me fascina el ambiente. El paisaje es precioso, el clima increíble y la gente es muy amable, siempre sonriendo, con una forma de vida diferente a la de Alemania”, dijo a la desaparecida revista Triunfo .

Veinticinco años después, Jürgen regresa a San José, ya no como futbolista, campeón mundial en Italia 1990 y antiguo astro en clubes de Alemania, Italia, Francia e Inglaterra, sino como el responsable técnico de los Estados Unidos.