James Rodríguez, con una asistencia y un gol, fue la figura de los suramericanos

Por: José Luis Rodríguez C. 15 junio, 2014

Mientras que su estrella actual, Radamel Falcao, observaba desde las gradas, la Selección de Colombia se encargó de mostrarle ayer al mundo que puede buscar protagonismo en Brasil sin su “9” de pelo largo.

Ante un Grecia que por momentos quiso tener la pelota, pero cuyo fútbol no basta, los suramericanos volvieron a meter un gol en un Mundial luego de 16 años, cuando Pablo Armero marco el primero apenas al minuto cuatro, tocando casi de manera arrepentida un centro de Juan Cuadrado, quien logró “medio gol” al sacar con una finta a dos defensas, en una jugada de velocidad.

Aquella jugada, aunque tempranera, no fue determinante en el curso del encuentro, pues Grecia supo amilanar el entusiasmo cafetero, y al 27’ Torosidis desvió de cabeza un centro de Cholevas que se fue muy cerca del palo izquierdo.

Cuatro minutos más tarde Samaras, espigado y fuerte atacante, volvió a probar a Ospina con un remate desde fuera del área.

Grecia le había quitado la posesión a los suramericanos, que cifraban sus esperanzas en James Rodríguez, un 10 exquisito y de mucho despliegue, o en Víctor Ibardo, quien no solo se lució en el ataque izquierdo, sino que se comió el centro del mediocampo, donde apoyó en la marca y secó las ideas de los europeos.

Si Grecia fue defensa pura en aquella Eurocopa que en Portugal ganó hace 10 años, esta vez no tuvo ni defensa ni creación.

Mas, a pesar de que los griegos tenían pocas posibilidades en el papel, se comenzaron a adueñar del balón y, en la segunda parte frenaron el ímpetu charrúa “a huevo”.

El problema de tener agallas, pero no atributos, juega en contra cuando el tiempo pasa y lo físico se va difuminando, así como cada golpe al vacío que pega el boxeador en los últimos rounds.

Así, a la espera, sin complicarse y dejando que Grecia se cansara, Colombia metió la segunda daga a los 15 del complemento, cuando James Rodríguez, esa perla del Mónaco francés, lanzó un tiro de esquina que rozó Abel Aguilar y que llegó a Teófilo Gutiérrez, que solo puso el taco para mandarla adentro.

Aunque resulte extraño, no fue el segundo colombiano el que hundió a Grecia, sino la desafortunada o mala ejecución de Theofanis Gekas, quien al 62’ pegó en el horizontal un pase de Torosidis.

Gekas tenía todo el marco para hacerlo, pero su remate dio en el metal y se fue arriba, y allí, en ese momento, se acabó Grecia.

Mental. Más que la segunda estocada, aquel fallo le quitó ilusión a los griegos, quienes se cayeron mentalmente y comenzaron a ceder terreno hasta que Colombia se hizo con la pelota y la llevó a placer.

Así, sin mucha magia, y sin extrañar ni por un minuto a su “9” de pelo largo, llámese Radamel Falcao, los cafeteros marcaron el tercero cuando James Rodríguez recibió un taco de Cuadrado, se acomodó y puso la pelota junto al palo derecho de Orestis Karnesis.

Rodríguez cerró su jornada de lujo y Colombia consiguió un primer triunfo esperanzador, sin dominio y sin su figura.