San Antonio sale hoy a la duela con la oportunidad de ganar el quinto campeonato

Por: Johan Umaña V. 15 junio, 2014
LeBron James ha intentado mantenerse lejos de las críticas a su equipo, pero sabe que se ocupará casi un milagro para voltear las finales de la NBA. | AP
LeBron James ha intentado mantenerse lejos de las críticas a su equipo, pero sabe que se ocupará casi un milagro para voltear las finales de la NBA. | AP

Cuando Gregg Popovich tomó las riendas de los Spurs se sentó al frente de uno de los equipos más perdedores de la NBA.

Eso sí, a su favor contaba con la primera selección del draft . Con eso creó una dinastía.

Seleccionó a Tim Duncan y lo moldeó hasta convertirlo en una de las estrellas más metódicas jamás vistas en el baloncesto. De ahí al éxito.

En 17 años como entrenador en jefe de San Antonio, Coach Pop nunca tuvo una campaña perdedora y en 15 de esas temporadas consiguió, al menos, 50 triunfos.

Los Spurs han dominado la Conferencia Oeste en este siglo y ya levantaron el cetro de la NBA en cuatro ocasiones. Estrellas fueron y vinieron, solo Popovich y Duncan han estado contantes, y siempre han vuelto a encontrar la fórmula para ganar y ganar.

Hoy, cuando se inicie el quinto juego de las finales en casa, tendrán la oportunidad de ganar un quinto anillo y coronar una era.

Disciplina y extranjeros. El credo de Popovich es la disciplina extrema y la seguridad absoluta de que todos siempre podemos mejorar. Así es como ha tomado a descartes de otros equipos para amasarlos hasta convertirlos en estrellas.

También se ha valido de los jugadores extranjeros. La clase de rigor técnico y táctico que él requiere no siempre se pueden encontrar en una liga hecha para el espectáculo.

Fuera de los Estados Unidos encontró baluartes como el argentino Manu Ginóbili, el francés Tony Parker, el brasileño Tiago Splitter y el también galo Boris Diaw, el único de esta lista que no debutó en la NBA con los Spurs.

Con ellos y otros disciplinados jugadores, siempre con Duncan a la cabeza, Pop armó un equipo insignia del juego de conjunto. Nadie en la liga tiene la profundidad de los Spurs, un equipo con una banca repleta de alternativas.

La clave del milagro. En la otra acera esta un Heat totalmente distinto: un equipo de show que en estas finales no ha encontrado la profundidad para detener a la efectiva máquina de los Spurs.

Precisamente, de eso carece LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh: la ayuda de sus compañeros, pues la asfixiante defensa de San Antonio ha contenido al Big Three y, sistemáticamente, desaparecido a los demás.

Aún hay tiempo y esperanza para que Miami levante el tricampeonato. Son pocos los que lo han logrado (Lakers, Celtics y Bulls) y si ellos desean entrar a esa selecta lista deben encontrar las claves para desarmar los Spurs, algo que parece casi imposible.

Además, nadie ha vuelto después de ir perdiendo 3-1 la serie.

En todo caso, esta noche el AT&T Center de San Antonio verá como se hace la historia.