A pocos minutos de haber terminado el segundo entrenamiento del día, gritos de alegría irrumpieron en la rutina de la Selección Nacional.

Por: José Luis Rodríguez C. 10 septiembre, 2014

Los Ángeles, California

El semblante de los seleccionados cambió tras conocer el resultado del partido entre Panamá y Nicaragua.
El semblante de los seleccionados cambió tras conocer el resultado del partido entre Panamá y Nicaragua.

A pocos minutos de haber terminado el segundo entrenamiento del día, gritos de alegría irrumpieron en la rutina de la Selección Nacional.

El festejo se dio en el momento en que los futbolistas del combinado patrio se dieron cuenta de que Panamá le había ganado 2-0 a Nicaragua, marcador que puso a la Tricolor en la final de la Copa Uncaf, que se jugará el próximo sábado en Los Ángeles, a las 10 p. m., ante un rival que se define más tarde.

Para acceder de forma directa al juego por el título del certamen, los panameños necesitaban vencer a los nicaragüense por diferencia de cuatro goles.

Con tal de bajar la ansiedad en el grupo, el técnico costarricense Paulo César Wanchope programó la práctica entre las 3:30 y 5: 45 p. m. (hora de Los Ángeles, una menos que en Costa Rica), lapso durante el que se disputó el encuentro entre Panamá y Nicaragua.

"Ir a la final es parte de los objetivos que nos propusimos porque queremos llegar a la Copa América 2016, que es la principal meta", dijo José Miguel Cubero luego del entrenamiento.

"La verdad, estamos contentos por haber avanzado. Siento que sirvió el esfuerzo que hicimos en el partido contra Panamá y el futbol recompensa a los que trabajan bien", manifestó, por su parte, Patrick Pemberton, el guardameta de la Tricolor.