Por: Juan José Herrera Ch., José Luis Rodríguez C. 14 septiembre, 2014

Más allá del bicampeonato, la hegemonía y los boletos a Copa de Oro y Copa América, el torneo del Istmo le cumplió a Costa Rica con un objetivo primario: probar parte de su recambio generacional.

Johan Venegas, Juan Bustos Golobio y David Ramírez fueron tal vez quienes mejor aprovecharon el llamado, presentes todos en los tres compromisos y determinantes también en algunos.

Venegas, por ejemplo, fue quien rescató a la Tricolor del naufragio casi firmado ante Panamá; Golobio, por su parte, anotó ante Guatemala el tanto con el que la Sele consiguió su octava estrella centroamericana.

“Solo una vez pasa el tren y de uno depende si se sube o no, Dios nos dio esta oportunidad y conseguimos el título. Leí por ahí que de la pasada Uncaf salió como el 40% del equipo a Brasil, eso ilusiona”, afirmó Venegas, quien se despidió del certamen con dos tantos.

No es mentira. De este primer ensayo posiblemente saldrá parte de la base local que se irá armando con miras a Rusia 2018, con el agravante de que a partir de ahora las oportunidades escasearán más.

“Los grandes momentos nacen de grandes oportunidades y así lo tomamos, esta podía ser la única oportunidad en la Selección porque hay muchos jugadores afuera y había que aprovechar, especialmente nosotros los más jóvenes”, afirmó el delantero.

Johan Venegas (24) apareció como titular en la final ante Guatemala. Ahí luchó contra el lateral chapín de Saprissa, Rafael Morales. | MAYELA LÓPEZ
Johan Venegas (24) apareció como titular en la final ante Guatemala. Ahí luchó contra el lateral chapín de Saprissa, Rafael Morales. | MAYELA LÓPEZ

Confianza. Aparte de lo propio, la confianza en los nuevos también pesó, por ejemplo con Golobio, a quien Bryan Ruiz le cedió el título de mejor jugador durante la final.

“Con confianza se pueden hacer muchas cosas y nosotros la tuvimos de parte de todos, eso ayudó demasiado”, finalizó el volante.