Por: José Luis Rodríguez C. 8 septiembre, 2014

Dallas, Texas. Antes de que Patrick Pemberton se luciera con un paradón ante Gabriel Gómez cuando el reloj ya no tenía más cuerda, todo el peso de ese agónico empate ante Panamá recayó sobre las piernas de Johan Venegas, esa figura que desde el banquillo adorna a esta Selección.

Que hoy Costa Rica mantenga viva la llama de la clasificación se le debe a ambos, los dos héroes en el primer susto con el que el octavo lugar de Brasil 2014 tuvo que lidiar tras despertar de ese sueño.

Venegas volvió a ingresar al terreno de juego con el cartel de variante y al igual que ante Nicaragua lo hizo con gol, solo que esta vez en un partido que por todos lados parecía perdido.

Cuando Paulo César Wanchope le dio luz verde al 52’ para entrar, la misión del delantero de Alajuelense era precisamente esa: levantar a un equipo que ya luchaba en desventaja y volverle a alzar los puños a tiempo.

“Yo lo tomé como que cada bola que agarrara tenía que terminar en algo, tenía que creérmela, tratar de que cada balón hiciera diferencia, esa es mi mentalidad y me funcionó”, señaló Venegas.

“Los grandes momentos nacen de grandes oportunidades y creo que cuando entré al campo me dije que esta era una gran oportunidad que Dios me estaba dando y tenía que tomarla. Traté de hacer las cosas de la mejor manera para ayudarle a los compañeros y gracias a Dios se pudo”, agregó el volante.

Venegas no solo anotó el descuento al 80’ sino que propició la falta en el área con la que Celso Borges, al 85’, le devolvería la paridad al duelo ante los canaleros, una igualdad que hubiera durado nada sino fuera por los guantes salvadores del otro guardián de la Sele ayer.

Johan Venegas se despega del panameño Eric Davis (15), último obstáculo antes de capitalizar una gran incursión al área con un remate colocado imposible para Jaime Penedo. Fue el urgente descuento de la Tricolor. | MAYELA LÓPEZ
Johan Venegas se despega del panameño Eric Davis (15), último obstáculo antes de capitalizar una gran incursión al área con un remate colocado imposible para Jaime Penedo. Fue el urgente descuento de la Tricolor. | MAYELA LÓPEZ

La lucha por mantenerse. Mejor jugador y mejor portero en la edición de 2013, Patrick Pemberton llegó a la cita para intentar revalidar sino ambos por lo menos ese segundo título, un objetivo por el que, sin duda, ya dio un paso al frente.

El penal que le detuvo a Gómez al 90’ lo fue todo: le quitó a Panamá la posibilidad de animarse con una victoria ante el favorito y a Costa Rica le ofreció el chance de mantener vivas sus aspiraciones.

“Me llena de satisfacción el poder servir a mi selección en momentos donde me necesitaban, si esa pelota entraba posiblemente se nos escapaba la posibilidad de una clasificación, así que hay que salir satisfecho por ese granito de arena que pude aportar.

“Desde que salí de Costa Rica venía con esa mentalidad, revalidar ese trofeo (mejor portero), me lo quiero dejar y siento que voy haciendo las cosas bien, ya por lo menos vamos sumando algunos puntos para poner a dudar a los encargados de esa elección”, finalizó Pemberton, a quien aún le resta un partido más para sumar.