Sobrio, confiado y bromista luce el Macho a pocas horas de visitar el Azteca. No se inmuta

Por: José Pablo Alfaro Rojas 23 marzo

En la mañana, su hija Milena le envió un mensaje por Whatsapp con una noticia que no conocía. El defensor azteca Héctor Moreno estaba en duda para el duelo ante la Sele por una lesión; Óscar Ramírez leyó el texto y solo atinó a sonreír.

“Me encontré con una nueva asistente”, contó entre risas horas después, en la última pregunta de una conferencia de prensa que duró 28 minutos.

La pequeña sala en el Proyecto Gol estaba abarrotada; decenas de periodistas, ticos y mexicanos, fotógrafos y camarógrafos miraban atentos al hombre de camiseta blanca informal, a solo unas horas de su primer juego en el Estadio Azteca como técnico de la Tricolor absoluta.

Ya estuvo en el banquillo de ese inmenso estadio, donde las trompetas suenan como un enjambre de abejas. Ramírez derrotó 1 por 0 al América, cuando aun era entrenador de la Liga.

Esta vez es distinto. En la silla caliente se nota mucho menos tenso que en otras ocasiones, como cuando debutó ante Brasil con apenas unas horas de entrenamiento. Ese día apenas sonreía, pero ayer estaba como si fuera un partido cualquiera.

Se muestra ameno y hasta bromea con un periodista que intentó convencerlo de que le hablara del ‘9’ elegido para el cotejo de mañana (7: 50 p. m.).

Ya tiene su once titular y la estrategia definida, pero no quiere soltar prenda alguna.

“La idea de lo que planeamos fue bien aceptada por el grupo. Ellos están contentos. Es interesante ver a los jugadores tan tranquilos”, recalcó Ramírez.

Macho levanta las cartas con cuidado, como si tuviera a un soplón detrás suyo que le pudiera contar al timonel azteca, Juan Carlos Osorio, cuál es el número que cubre bajo la mesa.

El técnico nacional es diferente al colombiano, hasta en el discurso. Osorio afirma que jugador por jugador, Costa Rica no está a la altura de México.

Ramírez, en cambio, es cauto. Con camiseta, pantaloneta y su tradicional mostacho, insiste en que la lucha está muy pareja y el objetivo es muy claro.

“Vamos a buscarlo (el Aztecazo). El estudio del rival te da la tranquilidad de tomar el partido de la forma en que venga”.

De los tres centrales que posiblemente entrarán a la cancha, deja entrever que podría utilizar uno de perfil zurdo, en este caso Francisco Calvo, el único con estas características.

En una pequeña libreta apunta la pregunta y medita unos segundos antes de responder. Analiza cómo puede decir algo sin soltar ningún detalle.

Cuando habla de la forma de juego es todavía más celoso.

Un periodista mexicano presente en el salón le hace otra consulta: “¿Este es el duelo entre los dos gigantes del área?”

Le da vueltas y no responde.

Solo asegura que Costa Rica tiene los hombres para sorprender a México desde tres distintas propuestas: con posesión de balón, a la contra, o con una presión intermedia en la zona medular. No dijo cuál utilizará.