Un pequeño, quien no dio su nombre, corrió detrás de Navas y Campbell en el Aeropuerto Internacional de Piarco, en Trinidad y Tobago, y finalmente logró su objetivo, tras la llegada de la Tricolor la isla caribeña.

Por: Cristian Brenes 11 noviembre, 2016

Trinidad y Tobago

Ni aglomeraciones, ni hostilidad y muchos menos cánticos o recriminaciones sufrió la Selección de Costa Rica a su llegada al Aeropuerto Internacional de Piarco, en Trinidad y Tobago; todo lo contrario, ya que un niño fue el único trinitario en reconocer a la Tricolor y sin pensarlo dos veces se lanzó sobre sus objetivos; Keylor Navas y Joel Campbell.

El pequeño caribeño, quien no dio su nombre, evitó que la Nacional llegara inadvertida en un país en el que el fútbol es superado en popularidad por el criket y el rugby. Sin embargo, este infante se salió de la norma, corrió detrás de Navas y Campbell y obtuvo lo que buscaba; la firma del arquero del Real Madrid y del atacante del Sporting Lisboa.

Poco importó que la única forma de llevarse el recuerdo que tanto quería fue poniendo su camiseta blanca para que la utilizaran como libro de autógrafos. Al final, lo que contaba para él era tener el recuerdo.

Lograrlo no fue del todo sencillo, pese a que los integrantes del combinado patrio salieron de la terminal aérea caminando como un turista más y se dirigieron hacia el autobús sin la necesidad de un fuerte operativo de seguridad.

El niño tuvo que apurar el paso en las dos ocasiones, debido a que los seleccionados suelen salir con apuro para ingresar a su transporte. Incluso, el habitante del país caribeño por poco no logra que Joel le dejara su recuerdo, sin embargo, el ariete tuvo el detalle de regresarse y llenar de alegría la cara del pequeño.

El delantero de la Nacional ignoró el pedido del encargado de la seguridad del combinado patrio y tuvo un gesto que difícilmente olvidará este trinitario y que sin duda alguna cargará en su mente para siempre.

Al final de este acto la Sele partió a su hotel de concentración escotada por dos patrullas con sus habituales sirenas sonando a todo volumen, pese a que los locales poco o nada entendían y mucho menos encontraban razón necesaria para que los oficiales aligeraran el paso de un autobús lleno de desconocidos.

Desconocidos para la mayoría de presentes en el Aeropuerto Internacional de Piarco, menos para un pequeño que sí tenía claro quienes eran los que llegaban y que ese grupo de extraños arribó para afrontar el debut en la hexagonal eliminatoria rumbo a Rusia 2018, justo contra Trinidad y Tobago.

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