Caída deja lecciones valiosas para enfrentar a Francia, el rival más goleador de la cita

Por: José Pablo Alfaro Rojas 26 octubre, 2015

El primer tiempo debe servir como un aprendizaje para el equipo de Marcelo Popeye Herrera antes de su prueba de fuego: Francia, el equipo más goleador del Mundial Infantil de Chile y rival en los octavos de final.

En 45 minutos, la Tricolor acumuló todos los errores posibles, esos que apenas si se observaron ante Sudáfrica y Rusia en los dos primeros juegos, se multiplicaron por tres en la caída de 2 por 1 ante del Corea del Norte.

“A veces, perder es bueno porque se abre un espacio para la autocrítica dentro del grupo”, dijo alguna vez el volante de la Mayor, Celso Borges. Y más que nunca, los muchachos deben escuchar estas palabras.

En ese lapso, Costa Rica se vio imprecisa en el pase corto, sin lucidez en los trazos largos, sumamente ineficaz en el último cuarto de cancha y desconcentrada en la marca cuando los asiáticos tiraron pases a las espaldas de los defensores ticos.

Costa Rica se olvidó de todo lo bueno que hizo con la pelota, sobre todo después de que Yong Hwang abriera la cuenta en apenas 14 minutos de partido, tras la mala marca de los zagueros que no se pusieron de acuerdo para presionar al atacante.

Lo importante es que los juveniles tuvieron la prestancia para dar un rumbo al juego y recuperar la esencia de su fútbol.

No llegaron a tener el cambio de ritmo que puso a sufrir a los rusos ni el toque fino de pie a pie que maniató a los africanos, pero sí más precisión al servir el balón y al pisar el área rival.

Roberto Córdoba, el mejor de la Tricolor , se juntó con Jonathan Martínez para guiar los ataques de la Infantil desde la zona medular; la Sele metió a los coreanos en su propio campo y Costa Rica se dejó el balón.

La Nacional fue más paciente al cruzar la línea media y evitó los regalos cerca de su área.

Popeye varió notablemente su once al presentar cinco variantes con respecto a su último compromiso, un factor que pudo disminuir el potencial del equipo.

Sin embargo, en etapa de formación es muy valioso que la mayoría de jugadores adquiera roce internacional y conozca la exigencia de un Mundial.

Y las promesas aprendieron a jugar con el marcador en su contra y la presión encima.

El premio llegó cerca del cierre, cuando el zaguero Diego Mesén aprovechó un tiro de esquina para tocar la pelota dentro del área chica y perforar las redes, a solo cinco minutos del final.

El 1 a 1 parecía un resultado justo, pero en la reposición, Corea del Norte encontró el gol de la victoria, tras un cobro de tiro libre que soltó Alejandro Barrientos.

Si bien detuvo el contrarremate, el balón quedó suelto, la defensa no reaccionó y Chang Bom marcó el gol del triunfo.

La Sele avanzó como segunda de grupo y con un rendimiento bastante regular a lo largo del mundial. El último partido de la fase de grupos deja muchas lecciones antes de enfrentar a los galos, un equipo que promedia 4,3 goles por juego en esta cita.