En el vestuario de la Mayor lo definen como un técnico detallista, quien trabaja a los suplentes con la misma intensidad de los titulares y quien le gusta palpar el sentir del grupo sobre su idea de juego

Por: José Pablo Alfaro Rojas 18 noviembre, 2015
Los jugadores de la Selección Nacional arribaron este miércoles en la tarde al Proyecto Gol y posteriormente atendieron a la prensa.
Los jugadores de la Selección Nacional arribaron este miércoles en la tarde al Proyecto Gol y posteriormente atendieron a la prensa.

Proyecto Gol

La Tricolor pisó suelo nacional con el convencimiento de que la idea táctica de Óscar Ramírez ha calado perfectamente en el grupo.

El vestuario de la Mayor reconoce que el trabajo ha sido intenso y de mucha concentración para entender cada concepto en poco tiempo.

Machillo solo tuvo 22 días de trabajo efectivo desde que asumió el lugar de Paulo Wanchope, pero el crecimiento ha sido notable.

"Cada quien ha asumido sus responsabilidades y todos entienden la idea. Él se comunica con los jugadores para que estén en la misma sintonía y entiendan bien las funciones que le corresponden", comentó el lateral Júnior Díaz.

En el grupo definen a Machillo como un entrenador que repasa los conceptos con cada figura, de forma privada y, luego, perfecciona el estilo de juego de manera grupal. Esto explica el por qué no se resintieron las bajas.

De paso, su método le sirve para palpar el compromiso de cada jugador y si está satisfecho con lo que se está practicando.

Esteban Granados da en el clavo con el éxito prematuro de Ramírez en la Tricolor: "Trabajó a los suplentes con la misma intensidad y compromiso que a los titulares".

Mantiene un diálogo constante con ellos y los compromete a que trabajen duro porque en cualquier momento les llegará la oportunidad.

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No divide a los estelares de los relevos. Los obliga a hacer los mismos ejercicios y a perfeccionar los movimientos tácticos.

Patrick Pemberton también lo describe como un entrenador que cree en el jugador, sin importar lo que se diga en el entorno. Precisamente, apostó por él como segundo arquero.

Introdujo con éxito en su libreto a Rónald Matarrita y trajo de vuelta a Johnny Acosta, excluído de la última Copa Oro.

"Le da confianza a los jugadores para que desarrollen su fútbol. Otra ventaja es que a todos los jugadores les gusta su idea", agregó Patrick Pemberton.

Esto lo complementa con instrucciones puntuales. Por ejemplo, a Cristian Gamboa y a Rónald Matarrita les pidió que cerraran en el área rival.

Si uno ejecuta la acción por su costado, el otro culmina la jugada para sorprender a la retaguardia. Así cayó el gol ante Haití: Gamboa cerró la pinza.

El concepto del seleccionador es que sus jugadores mantengan la estructura, pero no pierdan la chispa individual.

También tiene futbolistas que conocen con claridad su idea y lo que le gusta al entrenador.

Johnny Acosta y Giancarlo González son sus bastiones en la zaga; desde atrás empieza el éxito de las dos primeras jornadas de la cuadrangular. Un bloque sólido y sin grietas son el resultado. Machillo no pierde el rumbo. Dice que la humildad lo es todo de ahora en adelante.

Nadie se le sale del saco hasta ahora.

"La primera palabra que le dije al grupo fue humildad. Es cierto que se logró el objetivo pero ahora vienen un montón de situaciones debido a que la fecha venidera es hasta marzo del otro año. Si alguno quiere salirse, mi obligación es meterlo a la idea nuestra", concluyó Ramírez.