Un estudio elaborado por La Nación demuestra cómo la Selección pasó de no tener legionarios en el campo, a que estos acaparen los puestos

Por: Kenneth Hernández Cerdas 13 octubre, 2015
Rónald Gómez jugaba en el país camino a Alemania. | ARCHIVO
Rónald Gómez jugaba en el país camino a Alemania. | ARCHIVO

La eliminatoria hacia Alemania 2006 quedó grabada en la historia reciente por ser la etapa en la que la legión perdió integrantes, ya que muchos de ellos optaron por jugar en el campeonato costarricense.

En promedio, hacia la cita teutona, 2,5 legionarios formaban parte de la alineación titular de la Selección.

Esa cifra mencionada es la más baja comparada con los procesos hacia Francia 98 y Corea Japón 2002, en los que hubo hasta cuatro figuras del exterior en la formación estelar.

Acostumbrados a hacer fútbol lejos de Costa Rica, hombres como Rónald Gómez y Mauricio Solís hicieron maletas para disputar la mayor parte de la eliminatoria jugando en casa.

Alexandre Borges Guimaraes, quien clasificó a la Tricolor a dicho Mundial, recordó el por qué algunas figuras volvieron a casa para pelear por un puesto.

“Muy probablemente podían sentir que había más competencia en sus puestos. Quizás lo hicieron porque querían estar cerca para ser más vistos y ejercer más presión por prensa para un posible campo en la lista final de los 23”, dijo el exestratega patrio.

Según Guima, él también incidió en esas decisiones porque “les ponía claras sus situaciones y probabilidades”.

En el camino a Alemania, los legionarios más regulares fueron Gilberto Tuma Martínez, quien estuvo en 16 de 18 convocatorias; Paulo César Wanchope, en 14; y Michael Umaña, en 10.

Colaboraron Fanny Tayver y Daniel Jiménez, redactores.