Por: Steven Oviedo 13 junio
Marco Ureña jugó 80 minutos y terminó fundido. | JOSÉ CORDERO
Marco Ureña jugó 80 minutos y terminó fundido. | JOSÉ CORDERO

Jugar contra un rival muy físico y veloz implica desgaste.

Los ticos terminaron prácticamente fundidos, agotados y hasta tirándose al suelo, porque estaban obligados a ganar en el Estadio Nacional.

Pero al final, los integrantes de la Sele salieron contentos, con esa grata sensación que da el saber que se cumplió la misión que tenían.

Y lo principal es retomar el aliento con la alegría de llegar a 11 puntos en la hexagonal, manteniéndose en el segundo puesto, a tres unidades de México, que marcha en la cima.

Sumar los tres puntos contra Trinidad implicó sufrimiento y molestias físicas, tal es el caso del defensor Kendall Waston, quien en el 21’ tuvo que ser relevado por el central Michael Umaña.

“Jugando bonito o feo los tres puntos eran vitales y lo mejor en ese momento era pedir el cambio por la molestia en la pierna”, comentó Waston.

Otros jugadores también ya no daban más, como los atacantes Marco Ureña y Joel Campbell, así como Celso Borges y el propio Bryan Ruiz.

A pesar de que costaba tanto la elaboración de juego, los ticos dieron todo lo que tenían, contra un rival que tiene pocas opciones de ir al Mundial.

La fatiga valió la pena; se dio un paso más hacia Rusia.