La titánica labor del portero Adonis Pineda y un gol de Jostin Daly inclinaron la balanza

Por: Eliseo Quesada C. 28 mayo
La Selección Sub-20 vino de menos a más en el Mundial de Corea del Sur. La foto corresponde al premundial jugado en el país. | JOHN DURÁN/ARCHIVO
La Selección Sub-20 vino de menos a más en el Mundial de Corea del Sur. La foto corresponde al premundial jugado en el país. | JOHN DURÁN/ARCHIVO

El dramatismo se metió a la cancha del Estadio Baekseok, de Cheonan, y se jugó completo el partido en el que Costa Rica derrotó a Zambia, 1 a 0, y se clasificó a la segunda ronda como uno de los mejores terceros del Mundial Sub-20 de fútbol que se juega por estos días allá en Corea del Sur.

Muy temprano apareció el dramatismo en el juego, cuando Jostin Daly lanzó un penal al minuto 14, se lo detuvo el portero Mangani Banda, la pelota le llegó de nuevo a Daly y el corpulento delantero herediano tuvo la frialdad para pararla y colocarla cuidadosamente en las redes zambianas.

También estuvo presente en las 4, 5 o 6 tapadas salvadoras (me cansé de apuntarlas y me dediqué a disfrutarlas) que hizo el portero Adonis Pineda, titánico protector de la escasa ventaja que defendió la Tricolor ante el asedio a que la sometió la selección africana, especialmente en el segundo tiempo.

Se interpuso de nuevo cuando Rándall Leal se paró frente al manchón blanco, en el minuto 64, por una falta que le cometieron a él mismo luego de una bonita combinación con Jimmy Marín. El penal estremeció el vertical derecho y el contrarremate de Juan Arguedas fue rechazado por el portero Banda para evitar que la Sele sentenciara el juego y pudiera asegurar en ese momento el boleto a octavos de final.

Pero estuvo más presente que nunca en el minuto 88, en una jugada en la que Pineda rechazó el enésimo intento de Patson Daka de vulnerarle la cabaña, luego el horizontal evitó que Ngosa Nsunzu anotara en un segundo disparo y cuando Daka conseguía el empate y los ticos lamentaban la virtual eliminación, irrumpió el árbitro neozelandés Matt Conger para anular la anotación porque el servicio de monitoreo le advirtió que el zambiano anotó desde una posición fuera de juego.

Entonces, finalmente Marcelo Popeye Herrera y sus pupilos pudieron darle rienda suelta al festejo que les ha sido tan esquivo en un torneo en el que empezaron perdiendo ante Irán (0-1) y empataron con Portugal (1-1).

La Sele jugó sus mejores minutos de este Mundial ante Zambia –el ganador de su grupo–, especialmente en el primer tiempo, en el que saltó a la cancha para adueñarse de la pelota con un fútbol técnico, aunque carente de la dinamita en el ataque como para poder romper una defensa rival.

Los africanos recurrieron, en cambio, a un juego más directo, que les permitió llegar muchas veces a la portería tica, pero se toparon con un Pineda que se agigantó para salvaguardar la ventaja y el boleto a octavos.