Si Bryan no está o Celso no pesa, el engranaje ofensivo es totalmente predecible, según se confirma en la derrota, 1 a 0, ante Hungría

Por: José Pablo Alfaro Rojas Hace 3 días

A ocho meses de Rusia, parece ilógico seguir hablando de Brasil. El tema de conversación debería girar alrededor de la enorme lucha de los nuevos jugadores por aparecer en la nómina final. Pero no es así. Más de tres años después el desempeño de la Sele sigue dependiendo de los mismos futbolistas. Dura realidad, pero realidad al fin.

Hungría, un equipo débil y con pocos argumentos, colocó la evidencia sobre la mesa: si la base de Costa Rica pasa por un bajón de rendimiento, la Tricolor simplemente no tiene materia prima ni engranaje para reaccionar ante la exigencia mundial.

Francisco Calvo frena la llegada de Bode, delantero de Hungría. AFP
Francisco Calvo frena la llegada de Bode, delantero de Hungría. AFP

A las ausencias de Bryan Ruiz, Keylor Navas y Joel Campbell, se suma el poco protagonismo de Celso Borges, la caída en el desempeño de los ‘Christian’ —Bolaños y Gamboa—, el bajo nivel de Óscar Duarte y el poco crecimiento de Yeltsin Tejeda.

La gira a Europa fue un golpe a la realidad. Del ’11′ que hizo vibrar a todo un país, depende el éxito en Rusia. Tan sencillo como preocupante. No hay más. Si estos futbolistas no alcanzan su mejor desempeño en ocho meses, Costa Rica tendrá los mismos argumentos que frente a Hungría.

La escasa profundidad del mediocampo irrumpe como una tarea evidente. La medular acabó por ser un un grupo de jugadores con un libreto predecible, como si de antemano se supiera qué van a hacer con el balón.

La pelota gira con lentitud de un costado a otro, sin dinámica ni creatividad para romper el esquema contrario, sin un pase filtrado a la espalda de los zagueros, una triangulación o una jugada de pared. La apertura por los costados y los centros al área parecen la única salida.

Es justo ahí donde nace el problema. Si no está Bryan, Costa Rica adolece de un generador que pueda transformar un pase en un jugada de peligro, cuando la pelota rueda sin un propósito claro.

Este martes, el único que, al menos, se comprometió en la idea de ponérsela difícil a Óscar Ramírez fue Rónald Matarrita, acucioso en su consigna de proyectarse por el costado izquierdo.

Rónald Matarrita es uno de los pocos jugadores nuevos que amenaza con ganarse un lugar en el once de Óscar Ramírez

Después, lo de la Sele fue posesión de balón sin claridad en ataque. Quizás, por eso es tan necesario que el capitán vuelva a jugar en el Sporting y que Bolaños retome su mejor cara en la Sele y hasta que Joel Campbell se encuentre consigo mismo y vuelva a ser decisivo.

A la vista se percibe que Johan Venegas no está ni cerca del protagonismo que adquirió en Copa América, cuando sorprendió por su accionar ante Colombia.

De ahí que el Machillo esté ante un doble problema: por un lado, necesita que sus mejores jugadores alcancen un nivel óptimo, por otro, que las caras nuevas le respondan.

La prueba de fuego para estos futbolistas son los fogueos, cada vez más escasos. El de este martes, cuando Hungría se puso al frente en el marcador, terminó por ser un primer parámetro. La respuesta ante la adversidad fue pobre en muchos tramos.

En un cobro de tiro libre, Nicolic desvió la pelota dentro del área y la mandó a las redes. Kenner Gutiérrez habilitó al delantero, cuando el resto de la zaga había achicado para dejarlo en fuera de juego.

Rónald Matarrita pelea el balón con Barnabas Besé. AFP
Rónald Matarrita pelea el balón con Barnabas Besé. AFP

Con el marcador en contra, Machillo movió levemente la pizarra en busca de soluciones para emparejar el duelo. Osvaldo Rodríguez apareció con más frecuencia y Daniel Colindres intentó hacer la suya por el costado, pero no le salió.

En cambio, Hungría se aproximó en una seguidilla de tiros de esquina. Leonel Moreira salvó un remate y, de paso, mostró seguridad, después de la debacle de Danny Carvajal.

Si contra España se sufrió con el pressing inmediato y el toque de primera intención, frente a Hungría pesó la falta de ideas para romper el libreto contrario.

La gira por Europa deja muchas enseñanzas y tragos amargos. La Sele consiguió el boleto a Rusia sin grandes contratiempos, pero ahora tiene en frente un listón muy alto. De la misma cámada dependerá el resultado de la Nacional en el próximo mundial.

Costa Rica: L. Moreira 6, O. Duarte 5 (Calvo, al 51'), C. Gamboa 5 (Oviedo, al 60') , G. González 5, K. Gutiérrez 5, R. Matarrita 6, C. Borges 5, R. Wallace 5 (Ortiz, al 61'), J. Venegas 4 (Segura, al 67'), O. Rodríguez 5 (Ureña, al 87'), D. Colindres 5 (Bolaños, al 76')

Hungría: D. Dibusz 5, J. Szabó 6, T. Kadár 6, P. Vinícius 6, B. Bese 6, M. Patkai 6, J. Varga 5, D. Nagy 6, T. Priskin 5, N. Nikolic 6, R. Ugrai 6