Tricolor domina a sus rivales de grupo pero será el rival a batir en cuadrangular

Por: Kenneth Hernández Cerdas 10 septiembre, 2015
Álvaro Saborío batalló con el haitiano Judelin Aveska en la ruta a Sudáfrica 2010. | ARCHIVO
Álvaro Saborío batalló con el haitiano Judelin Aveska en la ruta a Sudáfrica 2010. | ARCHIVO

Cargar con la etiqueta de favorita es el arma de doble filo que acompañará a la Selección de Costa Rica cuando inicie el camino eliminatorio a Rusia 2018.

La Sele posee un marcado dominio estadístico sobre Panamá, Jamaica y Haití, países que la acompañan en la cuadrangular B del premundial de Concacaf.

Sin embargo, ser la mejor del grupo no solo implica que la Tricolor deba ganar su bloque, la historia así se lo exige, sino que además estará en el punto de mira de rivales que querrán derrotarla por el prestigio acumulado en Brasil 2014.

El capitán Bryan Ruiz asegura que lejos de vislumbrar un camino llano, la ruta será empedrada por la dificultad de los oponentes de turno.

“Yo no veo favorito en esta cuadrangular”, declaró tajante Ruiz en alusión al peso que carga el equipo patrio en su bloque.

Para justificar su postura, el volante dice que basta con recordar lo hecho por los jamaiquinos, haitianos y panameños en la pasada Copa Oro.

“Ustedes vieron que Jamaica llegó a la final de Copa Oro, le ganó a Estados Unidos en su casa una semifinal. Haití se clasificó a las fases finales y Panamá fue el tercer lugar. Creo que este torneo da un parámetro de que la eliminatoria será muy difícil, que no hay favoritos y que habrá que trabajar muy duro para avanzar a la hexagonal”, subrayó.

Camino a Brasil 2014, Celso Borges recibió la marca del panameño Felipe Baloy. | ARCHIVO
Camino a Brasil 2014, Celso Borges recibió la marca del panameño Felipe Baloy. | ARCHIVO

El propio técnico nacional, Óscar Ramírez, anticipa que las selecciones no darán ventajas y que “la cuadrangular será muy difícil desde el inicio, primero nos tocará buscar la victoria en casa y después ir a Panamá con todo lo que significa jugar allá”, indicó.

Peligro. Reynaldo Parks, quien disputó el proceso eliminatorio para Corea-Japón 2002, anticipa que lejos de pesar a favor de la Mayor, el dominio histórico puede inyectar a los oponentes.

“Hay que tener mayor cuidado porque el historial positivo puede crear un efecto inverso, los rivales a los que ya les hemos ganado se van a preparar más y los juegos serán más complicados”, advirtió el excapitán patrio.

Según Parks, la Sele será el cuadro a vencer por todos.

“Para ellos (rivales) ganarle a Costa Rica será derrotar a la selección que les ganó a los grandes en el último Mundial”, agregó.

Roy Myers exmundialista de Italia 90, también recalca sobre el riesgo que significa atenerse a las mejores credenciales.

“Es cierto que la historia se respeta, pero en la cancha queda de lado. Que la historia diga que les hemos ganado más a esos rivales no da los tres puntos en un partido. Por el contrario, implica el doble de esfuerzo para ganar porque el rival intentará sacudirse y ser el mejor”, concluyó.