Por: Fanny Tayver Marín, Cristian Brenes 17 noviembre, 2015

Costa Rica asaltó el martes en la noche el Rommel Fernández y sacó un valioso botín: tres puntos de oro para ponerse líder de la cuadrangular B de la Concacaf.

El equipo nacional superó una aduana complicada porque mantuvo los nervios crispados hasta el último minuto (el árbitro repuso seis) y aguantó el embate de un oponente que luchó por nivelar el marcador.
De todos modos en las eliminatorias las congojas están incluidas en el libreto. Lo vital para la Sele es que superó las turbulencias y logró una victoria fundamental (1-2).
Con el campo inestable, la Tricolor aplicó el principio básico de no regalar el balón y asegurarlo lo que máximo que podía. Eso le permitió tener una primera parte relativamente tranquila al mantener a raya al equipo rival.

La propuesta nacional consistió en tocar, blindar las líneas y acudir a los piques explosivos de Marco Ureña para desestabilizar la parte baja canalera.
El planteamiento funcionó a la perfección porque Patrick Pemberton intervino muy poco y más bien fueron los panameños lo que pasaron apuros.

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A la Sele también le tocó lidiar con un árbitro blando, que permitió que los locales metieron pierna más de la cuenta y empujaran a vista y paciencia de él. Nada nuevo tomando en cuenta que el hombre del silbato era Joel Aguilar.

Aún así el equipo tico no perdió la cabeza y generó peligro sobre Penedo, testigo de cómo Bryan Ruiz recibió una pena máxima que nunca decretó el réferi y salvador en un tiro libre cobrado por Rándall Azofeifa.

El combinado patrio se mostró muy superior al cabo del primer acto gracias a su buen funcionamiento colectivo.

Con el cuchillo entre los dientes, así se tramitó buena parte del segundo tiempo porque los panameños salieron más agresivos en pos de inquietar al guardameta Pemberton.

Bryan Ruiz fue un recurrente blanco de la marca, ceñida en no dejarlo generar fútbol. Sin embargo, el capitán se soltó de sus amarras y ensartó el primer gol en el minuto 65.

Waston ganó el duelo en las alturas y le dejó la pelota servida a Ruiz para firmar el 1-0.

Tres minutos después, le tocó el turno a Ureña de moverle los mecates a Penedo, el pícaro artillero se abrió campo entre dos celadores y soltó un remate que terminó en la red.

Lo malo para los nuestros fue que apenas cayó el segundo, Tejeda descontó con un disparo dentro del área y abrió por completo el duelo, que entró en una fase de tensión absoluta.
Johnny Chaves: 'La Sele fue mejor'. La Selección Nacional sacó una victoria pragmática, sin complicaciones, y jugó como lo debía hacer: simple y eficazmente.

Óscar Ramírez planteó su estilo y la apuesta le salió sin tener mayores dificultades, pues sufrió cuando la lógica indicaba que iba a sufrir. Era evidente que Panamá se iba a lanzar al frente cuando el marcador no le favorecía, pero el planteamiento tico respondió.

La zona defensiva se mostró con orden en todo el juego, una línea compacta que salió jugando si el momento lo permitía y salió en largo cuando se podía.

Uno de los aciertos de la Selección Nacional fue Rónald Matarrita, quien con su aporte, se convirtió en uno de los puntos altos, pues se maneja en la cancha como si tuviera mucha más experiencia y logró combinar muy bien con Marco Ureña.

Una muestra fue la acción del segundo gol.

En el momento en que el encuentro se tornó difícil, el equipo respondió. Futbolistas que por lo general son de vocación ofensiva, se sacrificaron en la marca. Un ejemplo claro de ello fue Bryan Ruiz, a quien le costó el partido por la fortaleza panameña, pero sobre todo, por el estado del terreno de juego.

Joel Campbell también contribuyó a esa línea de cuatro en la medular, chocó cuando tuvo que chocar y se posicionó para colaborar con los marcadores.