Su carrera dio giro radical cuando La Volpe lo llevó a torneo pese a su corta edad

Por: José Pablo Alfaro Rojas 20 mayo, 2016
Campbell celebró con euforia la anotación marcada ante los bolivianos cuando tenía 19 años. Ahora, a sus 23, tiene la oportunidad de jugar una nueva Copa América, esta vez en Estados Unidos.. | AGENCIA AP
Campbell celebró con euforia la anotación marcada ante los bolivianos cuando tenía 19 años. Ahora, a sus 23, tiene la oportunidad de jugar una nueva Copa América, esta vez en Estados Unidos.. | AGENCIA AP

Fue un 23 de agosto del 2011 en Jujuy, Argentina. La Sele venía precedida de una caída ante Colombia (0-1) en el primer juego de la Copa y Joel Campbell lucía aquel uniforme de camiseta roja y pantaloneta azul que parecía llegarle hasta las rodillas.

Horas antes de enfrentar a Bolivia, recibió la bendición y el mensaje de su madre, doña Roxana, desde el otro lado del teléfono: “haga lo que sabe hacer”.

Su padre, don Humberto, no necesitaba decírselo. Cuando su hijo tenía ocho años le porfiaba que había inventado una jugada que veía en unos videos de los mejores goles de Maradona.

En el patio de la casa, Joel imitaba los enganches del 10 argentino con una naturalidad pasmosa. Su padre miraba con asombro la calidad de su hijo, a quien 11 años después sentía más listo que nunca para dar el paso de su vida frente a Bolivia.

Joel y su familia estaban ‘picados’. Algunos entrenadores de su propio club habían puesto en duda que Ricardo La Volpe lo llamara a la Sele , cuando ni siquiera despuntaba en Saprissa.

“Él quería callar bocas, porque había entrenadores como Rándall Row que creían que no debía estar en la Tricolor Mayor”, recuerda don Humberto.

A La Volpe, con su ego hasta los nubes, le importaba poco (para no decir nada) lo que pudieran decir los técnicos ticos.

Solo le bastó un video de 20 minutos para convencerse de que Joel debía asistir a la Copa América. El video correspondía a una de las escasas oportunidades que le brindó Saprissa de jugar, cuando ingresó de cambio en un partido entre los morados y Monterrey azteca, al 70’.

El asistente técnico de aquella Selección, Jafet Soto, recuerda haber visto algunos destellos de un joven atrevido, sin temor para driblarse a los mexicanos pese a su edad y se decidió a enviarle el resumen del juego al entrenador.

La Volpe no titubeó. El joven relegado a un papel secundario en su club, se coló en la nómina para Copa Oro y Copa América.

En el certamen regional mostró chispazos pero en el torneo continental dilucidó todas las dudas posibles; Bolivia fue la víctima que lo colocó por primera vez en las miradas del mundo. La promesa de 19 años solo necesitó de un partido para demostrar que La Volpe no se había equivocado.

La instrucción del banquillo fue clara: “Ábrase y juegue a perfil cambiado en el primer tiempo y en el segundo cambie de banda y encare”, recuerda Soto.

Una jugada trepidante de Heiner Mora por el centro acabó en los pies de Joel, que definió con la frialdad de un veterano, ante la salida desesperada del portero.

Después, la magia. Enganches, caños, paredes, dribling, el juvenil hizo el partido de su vida. Costa Rica ganó 2 por 0.

Unos meses después jugaría el Mundial Sub-20 de Colombia y pronto firmaría con el Arsenal.

Con 23 años, Joel se prepara para regresar al torneo que le abrió la puerta al mundo: la Copa América. Esta vez, con el carné de figura colgado en el pecho.