Guima dice que el Macho, Medford y él son tres de las figuras de Italia 90 que llegaron a ser jugadores y técnicos con éxito

Por: Fanny Tayver Marín 13 noviembre, 2015

Costa Rica empieza este viernes el camino hacia una nueva cita planetaria y Alexandre Guimaraes confía en que el Macho llevará a la Tricolor por la ruta correcta para llegar sin problemas al destino final: Mundial de Rusia 2018.

Guimaraes cree en el Macho; lo conoce bien, sabe que es aplicado, estudioso, quisquilloso, inteligente y que tiene mucha facilidad para leer el juego y reaccionar.

Inclusive, Guima encuentra que, en lo personal, él tiene una característica que comparte con mucho orgullo con Ramírez, así como con Hernán Medford.

"Es curioso porque la generación del 90 era de diferentes edades. Entre los más veteranos estaba yo, había un grupo intermedio con experiencia y ahí estaba Óscar, y también había novatos, como Hernán. Quizás somos el grupo de exjugadores mundialistas que más hemos asimilado el hecho de haber sido jugadores con éxito a pasar a ser entrenadores con éxito", afirmó Guimaraes en charla con La Nación.

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El estratega dijo que le llama la atención esa formación que les dio Italia 90.

"Hay otra generación muy buena, la que felizmente llevé a dos mundiales como entrenador (Corea y Japón 2002 y Alemania 2006), pero todavía a nivel de Selección, no ha podido asentarse. A Óscar le llega ahora esta oportunidad, después de una etapa de preparación, pasando por diferentes etapas, como a mi gusto se debe hacer", relató.

Sin embargo, Guima considera que al igual que le ocurrió a él, el Macho se saltó un peldaño.

"Yo hubiera preferido que inclusive tuviera una etapa previa, ya sea como entrenador de la Olímpica o como auxiliar con más tiempo, pero bueno, las oportunidades vienen así y tenés que estar preparado para cuando llegue, y Óscar sí que está preparado", afirmó.

Lo más complicado. Según Guima, en el inicio de una eliminatoria lo más difícil es manejar las expectativas de parte del cuerpo técnico y la ansiedad que puedan sentir los jugadores, porque por más experiencia que tengan, en todo comienzo siempre hay que lidiar con eso.

"En este caso específico, el primer rival (Haití) es una selección contra la que no se ha tenido mucha historia de enfrentamientos y eso también, como cuerpo técnico, a uno siempre le pesa un poco", afirmó.

"Ojalá que no, pero también sobre el cuerpo técnico hay un peso. Todos estamos de acuerdo en que después de lo que sucedió con lo de Paulo (Wanchope), el que seguía en la lista era Óscar, que tiene la experiencia nada más a nivel de clubes".

Y él puede dar fe de que dirigir un club es completamente distinto que estar al frente del equipo de todos.

"Ha tenido muy poco tiempo para trabajar como a él le gusta, como él quisiera, pero así es la Selección Nacional, es eso y todos estamos, por lo menos de mi lado, muy curiosos para saber cómo es la reacción de él ante este sinfín de situaciones que van a ser nuevas para él", citó Guimaraes.

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Añadió que ese factor tiempo es el gran reto para cualquier seleccionador.

"Uno como entrenador de equipo sabe qué va a tener mediante equis cantidad de entrenamientos y podés más o menos saber cuándo tu equipo va a estar maduro, pero en la Selección no".

"Óscar no tuvo algo que a algunos nos ha pasado, como a mí, que es tener como un calentamiento como auxiliar, como asistente. Ese calentamiento te va dando información para que en el momento en el que te toque el comando, ya sabés de qué se trata y entonces sabés jugar un poco más con el tiempo que tenés, cómo manejar la situación del entorno, que es diferente, pero yo creo principalmente la gran diferencia es esa, cómo manejás tu tiempo".

La ventaja. Para entrar a la hexagonal final, Costa Rica tiene que superar la cuadrangular contra Haití, Jamaica y Panamá. Es un grupo duro, pero según Guima, también es favorable.

"Yo podría meter a todos los rivales en un mismo saco, sobre una línea de juego y de interpretación del fútbol, que es la línea caribeña. El hecho de que te haya tocado Haití, Jamaica y Panamá, están dentro de lo normal hoy en día, porque todos tienen buena organización, pero hacen un fútbol muy físico, ya sea mediante el contacto o con velocidad. Yo creo que hay muchas similitudes entre esas tres selecciones", analizó.

No hay que olvidar. En el fútbol los recuerdos siempre pesan y nadie puede borrar la historia que ya se escribió.

"Nosotros en Italia 90, la generación que yo dirigí para 2002 y 2006, lo que se hizo en Brasil 2014... Uno siempre carga con un peso histórico", dijo Guimaraes.

"Esa generación que yo tuve cargó con el peso de la del 90, que en aquel momento era la más exitosa por haber pasado a octavos de final y eso es algo que no se puede borrar; está ahí en la memoria colectiva, desde el chiquillo que no podía a la larga entender los gritos que los papás pegaban cuando Costa Rica ganaba, hasta otras manifestaciones".

Recalcó que lo que pasó no se puede ni se debe olvidar, pero hay que entender que el fútbol es de momentos y que en el Mundial pasado se llegó en un buen momento de rendimiento.

"Todos soñamos con que se pueda repetir. Es difícil, pero la experiencia que ellos ganaron con lo que pudieron hacer, no se puede borrar. Los estados anímicos son diferentes, los conductores de grupo son diferentes, la expectativa de la gente también, pero yo creo que este grupo iba a estar totalmente maduro para el 2018. Y es el momento para que ellos muestren toda esa madurez", finalizó Guimaraes.