3 agosto, 2016
Integrantes del equipo de los atletas olímpicos de refugiados, Yiech Pur Biel (Sudán del Sur, izquierda) y Yusra Mardini (Siria, derecha)
Integrantes del equipo de los atletas olímpicos de refugiados, Yiech Pur Biel (Sudán del Sur, izquierda) y Yusra Mardini (Siria, derecha)

Río de Janeiro

Yusra Mardini nadó por su vida cuando huyó de su Siria natal, hoy nada por una medalla en Río de Janeiro. Junto a Rami Anis representa a los refugiado en la natación olímpica.

El motor del bote en que cruzaba a Grecia desde Turquía, con 30 personas, paró de funcionar y los dejó a la deriva en el Mediterráneo. Por tres horas y media, ella, su hermana Sarah y otra mujer tomaron turnos para empujar la embarcación hasta un lugar seguro.

La vida la llevó a Alemania, y de ahí... Río.

El 5 de agosto, con "orgullo, felicidad y mariposas en el estómago" llevará la bandera del primer equipo de refugiados del COI, acompañada de Anis, su amigo de infancia, y otros ocho atletas sin patria.

Pero más allá de la cruda realidad que los obligó a abandonar su país, Yusra, como todos llaman a esta chica que tan solo tiene 18 años, y Rami, de 25, prefieren ver hacia adelante.

"Prefiero hablar de campeonatos, del futuro, de esperanza", dijo Rami, que dejó su natal Alepo en 2011, cuando los secuestros y atentados se convirtieron en moneda corriente. Hoy vive en Bélgica.

"Somos seres humanos que perdimos nuestro hogar y estamos tratando de reconstruir nuestras vidas (...). Muchas cosas han pasado, pero en algún punto hay que seguir adelante", complementó Yusra.

Ambos disputarán las mismas pruebas: 100 metros mariposa y libres.

Los chances de medalla son mínimos, pero no por eso dejan de entrenar duro dos veces al día en la piscina del Parque Acuático en Rio.

"Las piscinas están excelentes, vimos campeones mundiales, olímpicos, es un gran honor, estoy muy feliz de estar aquí, ha sido una experiencia maravillosa", expresó ella.

"Es un sueño de infancia, todo atleta sueña con esto", dijo Rami, que al abandonar Siria fue a Estambul a vivir con su hermano, pero terminó yendo a Europa porque en Turquía no le permitieron competir profesionalmente.

Primero fue a Grecia y luego a Bélgica. Nunca pensó que no volvería a casa.

Los horrores de la guerra no les permitían visualizar el futuro soñado.

"Tenía una vida normal, no habían tiroteos o bombardeos (donde vivía), iba a la escuela, iba a nadar, pero al final para qué, no había futuro, sabía que no iba a llegar a un nivel olímpico", expresó Yusra, que si bien no ha perdido ningún familiar en el conflicto, le mataron a dos amigos nadadores.

Los dos tienen también en común una familia de nadadores. La principal influencia de Rami por ejemplo es su tío Majad, quien lo impulsó además a seguir el camino de las piscinas.

El padre de Yusra era entrenador y su hermana también nada, aunque entrena con el alemán Sven Spannekrebs que, como ella, también debuta en unos Juegos Olímpicos sin representar a su país.

"Es hasta más gratificante, considero", dijo a la AFP.

La chica, muy elocuente y un inglés fluido, llegó a representar a Siria en un campeonato de piscina corta en Estambul, cuando tenía 14 años. Rami lo hizo en 2009 y 2011 en el campeonato mundial.

Ahora con el ROT (Equipo olímpico de refugiados, por sus siglas en inglés) en el gorro, ¿qué se sentiría competir contra una siria que represente el país?

"No voy a pensar en quien estará a mi lado, o cuál es su nacionalidad, lo único que voy a pensar es en cómo voy a nadar", lanzó.

Igual nada de que preocuparse: los dos nadadores sirios en Río 2016 —Jouma Baean y al-Barazi Azad— compiten en pruebas diferentes.

En la Villa Olímpica, Yusra confesó que espera conocer al tenista español Rafael Nadal —"me encanta", admitió pícara—además, claro está, de su ídolo Michael Phelps.

¿Se tomará Phelps una foto con estos chicos? Ya en 2009 le dijo al nadador sirio que no, durante un Campeonato Mundial. "Pero no fue solo conmigo, no se la tomó con nadie. Es un modelo y esperemos que esta vez sí tenga mi foto", expresó.

El multicampeón olímpico llegó a Río este martes.

Entre las risas, las lágrimas, los objetivos de estos 10 atletas, la nostalgia no deja nunca de golpear a la puerta.

"Realmente extraño Damasco, espero volver un día, extraño todo. No quiero que los sirios se den por vencido, espero que me recuerden, que sigan en sus sueños", expresó.