Por: Fanny Tayver Marín 24 diciembre, 2015
Andrey Amador durante una práctica. | ADRIÁN SOTO
Andrey Amador durante una práctica. | ADRIÁN SOTO

Aunque está en otro lugar del país de vacaciones y entrenándose, el ciclista profesional costarricense Andrey Amador (Movistar Team) pasa pendiente de la Vuelta a Costa Rica.

Y él admite que tiene un reto pendiente en el cerro de la Muerte, una espina que tiene desde 2006, la última vez que estuvo en el giro a la tica.

¿Cómo le fue en Vueltas a Costa Rica?

Yo digo que bien porque era muy chiquillo también.

¿Qué recuerda?

En la primera Vuelta yo me recuerdo que era juvenil y me tuvieron que hacer un permiso porque realmente ni iba a correr. Me llamaron en noviembre, que al final sí iba porque hubo un problema con una gente que vendría y me tocó correr a mí.

Mi hermano Iván estaba en el equipo A, porque era Pizza A y B y al final quitaron a Iván del equipo A y me metieron a mí ahí y a él lo mandaron al B (se ríe)...

Era lo bonito, hermanos y nos tenían ahí, peleando campos.

¿Y lo del permiso?

Me tuvieron que hacer un permiso en la Federación porque cuando uno es juvenil no puede correr en élite y era el último año mío como juvenil.

A mí me hicieron ese permiso y ahí empezó todo.

¿Cómo fue su segunda presencia en la Vuelta?

Bonita. Ya vino el segundo año mío en una Vuelta y fue en la que había ganado Juan Carlos Rojas en 2005, que fue la que hice mejor, porque había sido tercero, Henry Raabe fue segundo y había ganado con mucha superioridad Juan Carlos, que nos metió un montón de tiempo.

¿Y qué tal la última Vuelta que corrió?

La otra fue la del 2006 que la ganó Raabe y yo estaba peleando hasta la última etapa y me dio miedo y me quedé.

Estaba de segundo y no sé ni de qué quedé, creo que no terminé ni entre los diez y de hecho esa fue mi última carrera de ruta en Costa Rica.

Después de ahí yo sabía que me tenía que ir para España y me quedé picado con eso, esa es la espina que tengo.

¿Qué pasó ese día en el cerro de la Muerte?

No sé. El día anterior habíamos comido pizza, porque era típico, o nos traían unos macarrones que son una bomba y al final son errores que ahora mismo yo no cometería porque comería pasta blanca y arroz blanco y no haría ningún cambio sabiendo que es la última etapa.

Si me va bien lo celebro en la noche, comiendo no spaguettis, sino lo que me de la gana y es eso, inexperiencia. Había hasta postre, nos habían traído como un flan y con los nervios que hay se me hizo una indigestión pesada, iba vomitándome, todo por el pánico escénico como dice uno.

Esa Vuelta la ganó Raabe, Lico ganó la última etapa, a mí me esperó mi hermano y yo le dije váyase porque estoy muerto y se estaba peleando la clasificación por equipos también y por eso, tengo esa espina metida con la Vuelta y a ver si me llego a encontrar a los mismos rivales dentro de poquitos año.

¿Ese recuerdo siempre lo tiene presente?

Por supuesto. La última carrera mía en Costa Rica fue la Vuelta y ese día fue la penúltima etapa. La última etapa era al día siguiente, un circuito en Heredia.

Al final no sé por qué me cayó mal la comida, había miedo entre nervios y pánico escénico, como se dice.

Iba con vómitos, tenía diarrea y totalmente iba sin fuerza, y perdí todo. Estaba de segundo y yo creo que no hice ni entre los diez, había perdido como 30 minutos. Estaba mi hermano esperándome y yo estaba llorando.

Eso fue un desastre. Pero bueno, ahora son anécdotas que quedan y ahora lo que quiero es algún día volver y quiero encontrarme ahora con esos, que estamos más emparejados con experiencia, edad.

¿Se sacará el clavo?

Es lo que me gustaría, poder ganar algún día la Vuelta a Costa Rica y cuando me retire del profesionalismo lo voy a hacer.

A mí me encantaría poder ganar la Vuelta a Costa Rica. Es una cosa que tengo ahí metida, personal, es difícil, pero yo creo que con más experiencia y ya realmente sabe uno cómo pasar esos malos momentos a veces y me gustaría poder encontrarme otra vez con ellos, que son los mismos, porque siempre están ahí.

Me gustaría verlos ahí, es una etapa que tengo entre ceja y ceja y me gustaría hacer algo bonito ahí.

¿Y ahora en los entrenos pasa el cerro como si nada tras todas las montañas que ha subido en las grandes vueltas?

Cuando paso ahí siempre me acuerdo y esa etapa quiero ganarla algún día quiero que sea solo, desde abajo hasta la meta, es una cosa que tengo en mente. Es un reto personal, quiero hacer todo el cerro de la Muerte solo.