Por: Cristian Brenes 8 febrero, 2016

El nombre de Peyton Manning ya tenía un lugar reservado entre las leyendas de los mariscales de campo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), pero aún le faltaba un poco más de brillo a su carrera, el mismo que finalmente logró anoche.

Manning tenía el sinsabor de solo haberse coronado en una de las tres ocasiones en que llegó a la final de NFL, en 2007 con los Colts de Indianápolis, pese a ser el único en la historia que ha ganado cinco veces la distinción al Jugador Más Valioso de la campaña y poseer el récord de más pases para anotación.

A sus 39 años y luego de una temporada en la que sufrió 17 intercepciones y solo lanzó siete envíos para touchdown , parecía difícil que volviera a colocarse un anillo de campeón.

Manning celebró ayer levantando el trofeo Vince Lombardi. | AP
Manning celebró ayer levantando el trofeo Vince Lombardi. | AP

Sin embargo, el Super Bowl le dio su mejor regalo, alcanzó el cetro que le permitió convertirse en el quarterback de mayor edad que gana el campeonato con dos equipos diferentes y de paso ratificar su grandeza a las puertas de su retiro.

Si bien es cierto no fue su mejor juego, tras completar 13 de 23 pases para 141 yardas, no registrar servicios de anotación, contabilizar una intercepción y por primera vez en su carrera en un partido de la fase final ser derribado cinco veces, poco importa si se repasa una carrera llena de logros, una carrera que podría acabar en la cima.

El posible adiós de Peyton fue uno de los temas de los que más se habló en la semana previa al gran juego y aunque al parecer no veremos más al Sheriff, él dejó todo en suspenso al afirmar que “me tomaré un tiempo para reflexionar. Tengo una par de prioridades por delante. Le voy a dar un beso a mi esposa, a mis hijos y luego definiré”.