Don Rodolfo y doña Raisa en ocasiones no desayunan o no ven toda la carrera completa por los nervios

Por: Fanny Tayver Marín 20 mayo, 2016
Andrey Amador se mostró muy fuerte durante los 40,5 kilómetros de competencia.
Andrey Amador se mostró muy fuerte durante los 40,5 kilómetros de competencia.

Andrey Amador les dio el mejor regalo a sus papás. Ellos siempre soñaron con verlo lucir la maglia rosa del Giro de Italia y el tico lo cumplió este viernes, con una descarga de sudor y esfuerzo enorme en cada pedaleo de la dura prueba que tuvo cuatro premios de montaña.

Sus papás, Rodolfo Amador y Raisa Bikkazakova lo esperaban en la meta, en Cividali del Friuli, cargados de emoción. Ellos viajaron a Italia el miércoles y lo acompañan desde el jueves.

"No hay palabras para describir, porque él se lo merece. Llegamos el jueves y verlo este viernes vestido de rosa es muy impresionante. Abrazos a todos, a disfrutar esto", contó este viernes doña Raisa, bastante alegre.

El domingo anterior, don Rodolfo y doña Raisa también tuvieron un capítulo de gran emoción. Ese día Andrey Amador tomó la partida en la contrarreloj individual de 40,5 kilómetros en Chianti y estuvo cerca de vestirse de rosa.

"Muy emocionante y sabíamos que él iba a hacer todo lo posible por hacer un buen trabajo y así lo ha hecho, en un momento pensamos que iba a quedar de segundo detrás de (Bob) Jungels, pero (Gianluca) Brambilla hizo una excelente contrarreloj y Andrey quedó tercero", expresó la mamá del pedalista ese día.

Doña Raisa dice que lo de este domingo les trajo muchos recuerdos del año pasado.

"Me imagino que lo quería era coger la maglia rosa, que nosotros lo veamos vestido de rosa cuando lleguemos nosotros, eso es lo que presiento, eso es lo que siento, pero no importa, todavía nos queda mucha carrera por delante", afirmó doña Raisa.

Ella se emociona tanto que por momentos no ve la carrera, debido a las curvas, repechos y descensos, como ocurrió el domingo.

"Aquí (el domingo cuando ella estaba en Costa Rica) mi hijo Iván me dijo que no viera y que fuera al otro lado para no verlo en directo con ellos y que no me transmitieran mucha ansiedad, a ratos lo veía y a ratos no, pero muy contentos", relató doña Raisa con ese sentimiento de mamá.

Ella es una fiebre del ciclismo, porque en eso la convirtieron sus hijos.

"Yo sé que le va a costar mucho defender este lugar, pero va a hacer todo lo posible porque se ha preparado muy bien", contó, también el domingo, como presagiando lo que estaba por venir.